Bloqueo en omega
La letra Omega (última del abecedario griego), además de utilizarse para designar –simbólicamente– el final de algo, se usa como símbolo en física, matemáticas, bioquímica o meteorología. En el caso de la atmósfera, para aludir a una situación de bloqueo. Los bloqueos son áreas de altas presiones estacionarias que impiden la progresión de las borrascas hacia el este.
Están relacionados con la orientación de la corriente en chorro (Jet Stream). Esta corriente es una especie de «río» de aire que circula a gran velocidad por la alta troposfera. En circunstancias normales se mueve de modo casi rectilíneo y marca la frontera entre el aire frío del polo y el cálido de latitudes más bajas. Es el responsable de que los aviones vuelen más rápido (si lo tienen a favor) o más lento (en contra).
Si la corriente en chorro se ondula puede terminar «dibujando» una letra omega mayúscula, originándose una situación de bloqueo en altura que termina por extenderse a niveles más bajos. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido durante una buena parte del mes de febrero.
Ahora bien, el tiempo que se produce en cada lugar depende de su localización con respecto a la estructura de bloqueo. En esta ocasión, en Europa occidental el anticiclón ha «bombeado» vientos del sur haciendo aumentar las temperaturas y la contaminación, mientras en el Atlántico y en el este del continente dominaban las borrascas.

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