Ariane KAMIO
DONOSTIA
Elkarrizketa
MIREIA MASSAGUÉ
DIRECTORA DEL MUSEO CHILLIDA LEKU

«Ha llegado el momento de seguir explicando a Eduardo Chillida con más prismas»

Tras su paso por el Gaudí Exhibitión Center y el Teatre Nacional de Catalunya, Mireia Massagué dirige desde octubre el Museo Chillida Leku para encaminar este enclave a su reapertura. Hablamos con ella a pocos días de que reinicie su actividad.

Ha trabajado durante años en Catalunya, en el Gaudí Exhibition Center y en el Teatre Nacional. Este es un museo familiar, representado por la galería suiza Hauser & Wirth. ¿Cómo está siendo la gestión?

Llegué en octubre. El museo siempre ha sido un museo privado, propiedad de la familia Chillida-Belzunce. Ahora organizada como sucesión de Eduardo Chillida y que hace un par de años llegó a un acuerdo con la galería suiza Hauser & Wirth para que este fuera el representante del artista a nivel mundial y eso les ha permitido también tener el apoyo para lanzar esta reapertura. Desde el museo estamos encantados. Todo el apoyo que pueda tener el museo es bienvenido. Llegué con un equipo de cinco personas que ya habían trabajado desde siempre, y ahora hemos crecido hasta doce personas. Poco a poco iremos volviendo a dimensionar el equipo con las necesidades que supone abrir un museo.

Su gestión en Chillida Leku, ¿será principalmente una gestión cultural, o también tendrá su vertiente administrativa?

Creo que una gestión cultural. Cada sector tiene sus peculiaridades, pero la ventaja de nuestro sector son los contenidos, que son inacabables y hay que tener esa visión para saber acercarlos a los distintos públicos. No hay un único público. Hay un público más familiar, un público más experto, hay un público más de ocio… Hay que dotar de contenido a todos para llegar al máximo número de personas.

No sé cómo se siente en Chillida Leku, siendo este un museo diseñado por el propio artista en vida.

Me siento con una responsabilidad añadida. Estos días hemos sentido mucha ilusión, nos hemos sentido muy arropados por todo el mundo, y creo que es excepcional en un proyecto contar con el apoyo de todos, que normalmente no pasa. La verdad es que te sientes afortunado y arropado, pero también consciente de la responsabilidad de las expectativas que pueda tener la gente y de cumplirlas, y no es fácil.

«Eduardo Chillida. Ecos» es la exposición retrospectiva con la que Chillida Leku reabre sus puertas. ¿Es de nuevo una carta de bienvenida?

Sí, hemos querido hacer un homenaje, una retrospectiva a través de la evolución de sus obras. Aparte de tener algunas obras nuevas en el parque exterior, en la parte interior del caserío (Zabalaga) hemos hecho una nueva distribución más cronológica para ver una evolución de su parte primera con los yesos, luego con los hierros, y acabando con obra pública, "Lurra"-s… Hay más de noventa piezas en el interior. La gente nos dice que no hemos hablado de otras cosas, pero eso es lo que nos toca hacer a partir de ahora, ir explicando y hacer hincapié en los distintos puntos del artista. Es imposible hacerlo todo en una exposición. En una de las salas de arriba se ha dedicado al proyecto del Peine del Viento. Nos parecía interesante hacerlo después de que haya sido nombrado Bien de Interés Cultural.

El museo lleva casi nueve años cerrado. ¿Supone eso un desgaste?

Yo creo que lo que hace la experiencia es sumar, porque siempre aprendes cosas. Cuando el museo ha estado cerrado también se han realizado actividades muy interesantes y se ha seguido participando en exposiciones fuera. Creo que toda la reapertura es un motivo de más alegría que la situación anterior, por supuesto, pero creo que la historia es una suma y eso hace también que el museo sea más sabio que hace diez o quince años.

Este fin de semana se celebran las jornadas de puertas abiertas. Luego llega Semana Santa…

Sí, cerraremos lunes y martes para ajustar cuatro cosas y ya abriremos de miércoles a lunes de manera habitual, cerrando los martes.

... ¿Qué expectativas tienen?

Creo que son altas. Hemos sido un poco valientes abriendo en Semana Santa pero necesitábamos este rodaje, esta vuelta a tener contacto con el público de cara a llegar al verano en condiciones. Tenemos que volver a testar, intentar entender que si lo que planteamos al público, si funciona. Hemos intentado abrir nuevos caminos, hay un nuevo sistema de venta de entradas… Todo esto hay que rodarlo para llegar a un nivel de excelencia y esperamos aprovechar este buen momento de Gipuzkoa para que muchos visitantes vengan esta temporada de primavera/verano.

¿Esperan que el momento álgido llegue en verano?

Creo que sí. Hemos estado mirando las estadísticas de la Diputación, de las pernoctaciones en la ciudad, y creo que las expectativas en verano son muy altas, aunque cada vez más se va desestacionalizando. Cada vez vemos más cómo mayo es un mes muy fuerte, al igual que octubre también lo es. Necesitamos abrir para probar.

En un corto plazo tienen pensado incluir obras de artistas que tuvieron relación con Eduardo Chillida.

Más que incluir obras lo que queremos es trabajar en la vida plena que tuvo Eduardo Chillida. Tuvo relación con muchos artistas, filósofos, escritores… Y aparte de mostrar su obra, creo que es una mejor manera de explicar a Eduardo Chillida explicando esta riqueza, estas relaciones que tuvo. Es normal pensar en mostrar estas relaciones, igual que muchas obras llevan los nombres de estas personas que fueron tan importantes para él.

¿Han pensado incluir obras de otros artistas vascos, como los que formaron el Grupo Gaur?

Lo estamos trabajando todavía. La reapertura, el fin de obras y la primera exposición nos han consumido prácticamente todos los minutos del día, y estamos ahora trabajando en ello.

Eso supondría cambiar el rumbo de Chillida Leku, que hasta ahora exclusivamente ha expuesto obras del artista donostiarra.

Pienso que todo proyecto evoluciona y la familia está muy emocionada y muy ilusionada con esta nueva etapa. Ha llegado el momento de seguir explicando a Eduardo Chillida con más prismas. Hay que pensar en la excepcionalidad de un sitio como este que fue creado por el propio artista y que él estaba vivo cuando se inauguró.

No sé si mantienen relaciones con instituciones vascas y cómo son. Lo digo porque ha habido varias negociaciones para reabrir el museo y ninguna ha sido fructífera.

Es una nueva etapa total. Estamos contentos de que en la inauguración institucional de esta semana tuvimos el apoyo de todas. Hemos de buscar complicidad. Y buscar complicidad en el territorio significan también estos puentes de colaboración con las administraciones. Al igual que significa también trabajar todo el tema de la movilidad. Tenemos esta ubicación en esta carretera tan complicada y hemos trabajado con la Diputación para mejorar la parada de autobús, hemos de seguir trabajando con ellos para que llegue el bidegorri, para que todo esto no quede aislado en el sitio donde está. Las administraciones tienen que ser un apoyo más, como también lo serán las instituciones locales, para poder hacer actividades conjuntas, o como pueden ser también empresas privadas que tengan interés en Chillida Leku.

En Euskal Herria existe una amplia red de museos. El Museo Guggenheim en Bilbo, el Artium en Gasteiz, el Museo Balenciaga en Getaria… ¿Cómo influye todo esto en Chillida Leku?

Es fantástico. Creo que venimos a sumar, como ellos sumaron en su momento. El trabajo que viene haciendo el Guggenheim desde hace veinte años en Bilbao es fundamental para crear ese interés, ese visitante cultural, la gastronomía también es cultura. El arte puede ser en estos tiempos el nuevo eje. El Museo de Bellas Artes acaba de relanzar el proyecto para la ampliación. Incluso Tabakalera, o el propio Koldo Mitxelena se está renovando. Han abierto el Centro Botín en Santander. Crecemos en un momento súper bueno para crear este nuevo eje del norte cultural.

Para terminar, ¿dónde sitúa los retos a alcanzar en este proyecto?

Son muchos. El número de visitantes anteriores es altísimo. Tener una media de 80.000-90.000 visitantes (al año) es altísimo en un museo privado, teniendo en cuenta que hay que pagar entrada para hacerlo sostenible en el tiempo, es un número que impone respeto, porque todo el mundo tiene esas cifras en la cabeza. Pero más allá de los números, que a veces te condicionan un poco, uno de los retos que tenemos ahora es hacer accesible el archivo personal del artista al público, crear un programa educativo que sea interesante para las escuelas, invitar a otros estudiosos a que conozcan la obra, y el tema de publicaciones. Lo hemos abierto con el tema de escritos de Eduardo Chillida hecho por la fábrica, hemos publicado una versión en inglés que no había. Las publicaciones en otros idiomas también ayuda a llevar al artista más allá. Hay mucho trabajo. No se acaba.