2019/04/16

Theranos, gota a gota
Victor ESQUIROL
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El titular de la historia nos dice lo siguiente: una joven empresaria se propone revolucionar los análisis de sangre. Gracias a ella, estos serán indoloros, rápidos y extremadamente baratos. Serán universales. Los medios de comunicación se apuñalan los unos a los otros para conseguir una entrevista con ella; las universidades actúan exactamente igual ante la posibilidad de que esta precoz inventora dé una charla en alguna de sus aulas.

Su nombre, por cierto, es Elizabeth Holmes, y es la nueva sensación de Silicon Valley. La empresa que dirige, Theranos, promete que con una sola gota de sangre será capaz de diagnosticar, en un abrir y cerrar de ojos, todos los males que acechan a nuestro cuerpo. El gancho es ineludible, y por consiguiente, todo el mundo pica. Los inversores se agolpan para volcar su dinero, los políticos hacen cola para conseguir una foto con Miss Holmes... pero la comunidad científica arquea la ceja, en incómodo gesto de incredulidad.

Y ahí aparece Alex Gibney. El prolífico documentalista con espíritu de periodista de investigación, pone ahora su lupa sobre uno de los últimos escándalos made in USA. “The Inventor: Out of Blood in Silicon Valley” es el título de su último trabajo, y está disponible en HBO (porque no solo de dragones vive dicha factoría). La película repasa, minuciosamente, cada bache en una historia que parece diseñada para desnudar el (¿falso?) mito del emprendimiento.

De repente, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Elon Musk y, por supuesto, Thomas Alba Edison pierden el aura de leyenda, y se presentan ante nuestros ojos como poco más que sicópatas. Como pobres diablos tan obcecados con la idea del triunfo (otro mito), que para alcanzarlo, están dispuestos a saltarse cualquier barrera moral que se encuentren por el camino.

Alex Gibney, quien película a película se va confirmando como digno sucesor del gran Errol Morris, sigue pues con su encomiable labor compiladora. Quien en 2005 debutara brillantemente destapando las vergüenzas del sector energético en “Enron, los tipos que estafaron a América”, la toma ahora (y no sin razón) con los desvaríos de los magnates del nuevo boom tecnológico. Para entendernos, este documental es casi el resultado de sumar los apuntes más oscuros que impregnaban tanto “La red social” de David Fincher como “Jobs”, de Danny Boyle.

La nitidez en la narración marca de la casa nos permite a nosotros, espectadores, navegar sin problemas por todos los rincones de una historia compleja y de naturaleza tremendamente engañosa. Pero no hay quien confunda a Gibney. Su clarividencia en la recopilación y comprensión de cada dato, testigo y evidencia, se convierte de nuevo en el mejor aval de un cineasta siempre comprometido con la verdad. Aquella que quieren ocultar las fuerzas oscuras. Aquella que, al final, nos ayuda a entender el –loco– mundo que habitamos.