2019/05/06

Vuelta a Galdakao para descubrir la desconocida historia de Andra Mari
NAIZ
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Decíamos en el anterior Ibiliz, que al menos eran seis los castillos navarros en Bizkaia. Insinuábamos así, que serían más. En este tema y en este territorio, hay lagunas de conocimiento, voluntarias e involuntarias, y aquí y ahora toa poner en valor ese conocimiento.

La población de Galdakao, al menos desde los romanos, ocupa una posición estratégica. Recibe la vía que descendía de la llanada alavesa y a su vez, está camino de los puertos de Bermeo primero y Bilbo después.

Con posterioridad, el camino de Santiago de la costa utilizado por los peregrinos llega al entorno de Galdakao, por no hablar de otros, que descienden o ascienden, el valle de Ibaizabal. En este contexto histórico, la iglesia de Andra Mari se cita y aparece el topónimo Albagano en el siglo XII. Pero… ¿no hablábamos de castillos?

Como sabemos a raíz de los hallazgos de Xabier Orue-Etxebarria y otros, Andra Mari es una iglesia fortificada, citada en 1175, pero terminada antes. Se basa en el fuerte espesor de sus más antiguos muros de gran solidez, la existencia de una torre de subida encajada en el muro meridional, además de otros detalles. Además, Andra Mari se encuentra junto a una zona de frontera durante las disputas entre Castilla y Navarra, con Malmasin (Ibiliz 1) al otro lado, y Untzueta, (Ibiliz 6), a este lado. Esta línea fue reforzada por diversos reyes navarros para defenderse del ansia anexionista y expansionista castellana.

Por último, tenemos la estrella de ocho puntas en las bóvedas de la parte antigua de la iglesia, muy utilizada por reyes navarros, por no hablar del “Caballero de Galdacano”. A pesar de esto, la placa existente en el pórtico, indica “siglo XIII” ignorando todo esto. Con posterioridad, llegarán más arreglos en el XVI y el XX (Xabier Orue-Etxeberria).

Mirando a Ganguren desde el “google”, cualquiera llega a la conclusión de que todos los caminos llevan… al Ganguren. Una telaraña de carreteras, todas las variedades de pistas, caminos y senderos, tejen esta elevación por todas sus caras, lo que le convierte en una montaña muy humanizada. Es por ello, por lo que elegimos la bici de montaña.

Desde el consistorio de Galdakao, por “J.B. Uriarte” y la salida a Andra Mari, iniciamos el ascenso y llegamos a la citada iglesia-fortificada. Continuando al frente, con el recinto deportivo a la izda. dejamos una salida a derecha y otra a izda, al terminar éste. El frente ascendente nos sitúa ante un cruce, donde una señal indica que, de frente, no tiene salida, tomando así y en curva, a la izda con firme menos duro, llegando a una pista superior, donde giramos a dcha. Esta pista se sitúa bajo un campo de golf, que no será aquí muy visible y que por su traza principal, desembocará en la carretera BI 3732.

Allí, cogeremos a izda y actuaremos como ciclistas de carretera, durante 1,7km, exactamente hasta alcanzar la entrada para coches al citado Golf de Artxanda. Será entonces cuando nos saldremos por la dcha, por un camino paralelo a la carretera, durante casi 1km. Volvemos a la carretera y continuamos el ascenso 0,5km más, la cual nos conduce a un parking, que veremos a dcha. En ese mismo momento, estaremos atentos a la pista que desde la esquina, se dirige hacia la elevación de la montaña.

Seguimos por el cordal de loma en loma, con vistas al valle diestro que la panorámica aclara, y antes de llegar al punto más alto, nos salimos por la izda, para que por la nueva pista, alcancemos los recintos cimeros de antenas. Entre ellas, un sendero alcanza la cima, con un vértice geodésico curiosamente puesto. Al poco de iniciar el descenso por la opuesta occidental, veremos el buzón cimero. Ganguren, 477m.

Poco tiene que ver la cima del siglo XI, con la del XXI. Entonces, una ermita, Santa Marina, ocupaba la cima. Sus restos, se desperdigaron. Hoy, las antenas rojiblancas conquistan la montaña. Entonces, dicha ermita, relacionada con Santiago Bidea, unía cielos y tierras. Hoy, mirando al valle a derecha, cielos y tierras se relacionan… en el aeropuerto de Loiu. Acudir a Ganguren a primera hora y a mediodía, permite ver cómo los aviones dirección Loiu pasan bajo nosotros. “El cielo” bajo “La tierra”.

El valle de Asua (hoy conocido como Txorierri) se extiende a nuestra derecha, mientras que a la izda, nuestra vista, nos permitirá distinguir Untzueta, Nerbioi ibaia, Malmasin, Arnotegi o Ganekogorta, éstos últimos vigías de Bilbo Handia.

Retrocedemos 200-300m, y salimos a la pista ascendente, para ahora girar a la izda y enseguida, iniciar su opuesto descenso. Al cabo de 1,5km llegaremos a su confluencia con la BI3732. En este cruce, continuamos por la pista al frente y buscamos la cima de Gaztelumendi, siguiendo al frente, mientras dejamos las trincheras de la guerra civil a dcha. Entre los pinos, buscamos la cima de Gaztelu. Hoy en esta cima no se ve nada.

Tras la inspección, volvemos a la carretera y giramos a dcha y por la carretera discurrimos 1,5km hasta que vemos a dcha, la salida y acceso al desaparecido “Parque de atracciones de Artxanda”, hacia donde nos dirigimos. Por esta nueva carretera sinuosa el descenso es decidido y será nuestra traza durante unos 2,5km tras los cuales debemos estar muy atentos a una salida a izda y “cerrada” con ramas. Por ella salimos y por la pista de tierra descendemos. Cuando tras una curva a izda alcancemos una erreka, giraremos bruscamente a dcha para continuar.

Tras 400m de descenso, una salida a izda casi en sentido contrario a la traza, nos permite situarnos en la cola del embalse y observar como las errekas suministran el líquido elemento al embalse, todo ello en un tramo de ída y vuelta.

De nuevo en la pista, seguimos el descenso buscando el acceso a la presa que viene del mismo Galdakao. Una vez en él, el evidente descenso nos llevará a Bizkai Kalea, a la cual llegamos tras pasar por debajo de la A-8, sin desviarse. Por la citada calle y por su izda, llegaremos a dos rotondas, siempre de frente, y al ayuntamiento.

GANGUREN


La cima de Ganguren supone el epicentro de este recorrido, un monte humanizado sin rastro de lo que fue hace mil años.