Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Rocketman»

Entre la desmesura y el vacío

Centrarse en cuestiones meramente comparativas a la hora de valorar los logros y desórdenes que provocan tanto “Bohemian Rapshody” como “Rocketman” acaparan buena parte de los comentarios de dos piezas condenadas a entenderse y a compartir un Olimpo comercial que se basa sobre todo en su fuerte componente nostálgico.

Si en el tintero del biopic dedicado a Freddie Mercury quedaron sendos capítulos por escribir y todo se centró en magnificar la ya de por sí totémica figura del lider de Queen, en esta oportunidad, lo que se revela es un auténtico espectáculo visual cargado de tonalidades tan estridentes como acordes al imaginario estético de Elton John. Siempre mastodóntico en su puesta en escena, el cantante británico ha contado con un proyecto acorde a él pero, sobre todo, ha tenido la suerte de haber encontrado en la efervescente interpretación de Taron Egerton el espejo dorado y glamouroso que requería un proyecto de estas características.

En este apartado también asomarían las odiosas comparativas con el Freddie Mercury que encarnó el oscarizado Rami Malek pero todo ello tan solo serviría para desviarnos de lo que encierra en sí mismo un vehículo comercial como “Rocketman”.

Dexter Flecher ha contado con un suculento presupuesto a la hora de filmar este circo engalanado con un encadenado de clips musicales muy llamativos con los que se quiere recrear los éxitos musicales del protagonista.

Más allá de la luz de neón y los vestuarios imposibles no encontramos muchas cuestiones que despierten excesivo interés porque por momentos la estética desmesurada, el kitsch y el propio torbellino humano compuesto por Egerton amenazan con sepultar a un Elton John que nos cierra en los morros la puerta de sus entrañas en cuanto la cámara pretende profundizar un poco más en sus anhelos, sueños y aterrizajes forzosos.