2019/06/09

Gorriti celebra el solsticio de verano en una galería «sin puertas»

El solsticio de verano es motivo de celebración para el artista Juan Gorriti. Y lo hace a través de «Gaztarri Erakusketa-Mailopean», una obra instalada en el navarro valle de Araitz, en el paraje de Azkue. Una propuesta que se presenta al aire libre, en una galería «sin puertas» y que puede visitarse los fines de semana hasta el próximo 23 de junio. En este caso, el arte se fusiona también con la música, que acompaña a esta obra en su paso al verano.

GARA|IRUÑEA
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El paraje de Azkue, en el navarro vale de Araitz, ha sido la localización elegida por el singular artista Juan Gorriti (Oderitz, Larraun, 1942) para presentar su nueva exposición bajo el título de “Gaztarri Erakusketa-Mailopean”. Gorriti define esta obra como “Art-denbora”, tiempo que se traduce en la continuación de los recuerdos de su niñez de Uharte Arakil, la casa de su padre: «Cuando el fuego se hacía con la cocina circular y la humarada dejaba texturas en las paredes, de las grietas del viejo caserío, del sonido de la madera al subir al granero, del fuego de la chimenea, de los olores de aquella casa, del rocío de las mañanas...», rememora el artista.

Recuerdos que ahora se manifiestan a través de la mirada de Gorriti, en una muestra al aire libre ubicada en plena montaña navarra que los visitantes pueden disfrutar los fines de semana hasta el próximo 23 de junio.

Un marco de gran belleza donde el visitante encontrará «una galería sin puertas» repleta de «cientos de piezas de madera únicas y diferentes, las cuales componen un Crómlech», algo que el artista define como «la continuación del trabajo realizado hace miles de años por nuestros antepasados», un círculo en el que «todos somos uno».

Invitados

La música y los bertsos serán los compañeros de esta obra plástica, durante los fines de semana, de 12.00 a 17.00 horas, homenajeando también a la naturaleza a través de las rimas y los sonidos más oriundos de la cultura vasca. Ayer, jornada de inauguración, el grupo flamenco vasco Sonakay y la propuesta artística “Peru Madalena y Gotzon Garaizabal DOS-B-1” abrieron el acompañamiento musical a esta nueva exposición. Pero no serán los únicos. Josetxo Silguero, Mikel Markez, Gema Ines y Lara Mitxelena aportarán musicalidad a “Gaztarri”. Y las rimas serán recitadas por los bertsolaris Sustari Colina, Uxue Alberdi, Maddalen Arzallus, Amets Arzallus, Miren Amuriza, Alaia Martin, Julio Soto y Jon Martin.

La danza y el humor también tendrán su hueco en esta cita, de la mano de Kukai Dantza y los payasos Pirritx, Porrotx eta Marimotots. Estos últimos acompañarán a Gorriti el 12 de junio a las 11.00.

Partiendo de la idea del Crómlech, el artista ha soñado cómo serían los personajes de aquella época. «Salen de las Malloas estos siete seres, creados con significado mitológico», afirma. Todos bajo las Malloas (Mailopean), «homenajeando a toda la creación de la madre tierra: a la maestra, a las Malloas, a ellos que ahora somos».

Juan Gorriti nació en Oderitz en 1942. El monte le vio nacer, criándose en el regazo de la naturaleza. La suya es una historia de un niño de la montaña que «escucha y respira el aire, el viento, la llovizna, las mañanas gélidas de invierno y las calurosas de verano, el aliento de la tierra después de la lluvia en el valle de Araitz. Respira naturaleza y toma aliento desde la misma».

«Ver, sentir y hacer» es su lema, recordando que siempre hay una pequeña ventana abierta hacia la vida, pues hay que «abrir, ver y aprender». Su trabajo es la continuación de lo que ha creado la naturaleza y su fuerza, el tiempo y la necesidad. En sus obras participa la naturaleza, transcurre el tiempo y, según él, «es el seguimiento de odol bidea». La sucesión del trabajo de otros.

Durante su trayectoria como artista, Gorriti siempre ha lanzado una invitación a realizar diferentes viajes. El punto de partida siempre ha sido Aralar: Aralar-Selva Negra, Aralar, Donostia... Su última propuesta es llevar al visitante a la naturaleza, invitándole a abrir esa pequeña ventana y a mirar desde ella. «Hay que abrir la ventana para abrir el mundo», dice.

CRÓMLECH


El visitante encontrará cientos de piezas de madera «únicas y diferentes, las cuales componen un Crómlech», algo que el artista define como «la continuación del trabajo realizado hace miles de años por nuestros antepasados».