2019/06/12

Carlos GIL
Analista cultural
Proceso creativo

En todos los campos creativos existe un proceso que va configurando lo que al final se convierte en un acto artístico de relación con el otro factor obligatorio para que exista y al que llamaremos espectador. Por una deformación del lenguaje ahora se llama producción al proceso. Y se estabula, se comprime, se coloca en un renglón por encima de casi todo lo demás. Como si existieran musas a las que se les llama por teléfono, se acuerda un precio y acuden de inmediato, o si la inspiración fuera un elemento de la economía colaborativa o un apartado del convenio laboral. Además de la posibilidad de la poesía automática, de la improvisación a partir de incentivos químicos, lo normal es casi toda obra pictórica, escultural, ballet, composición musical, espectáculo de las artes escénicas parte de una idea previa. A alguien se le debe aparecer una idea que va atrapando por la cola o por la cabeza y desde ella va elaborando todo el proceso. Si es un texto, alguien con una buena conexión a internet acaba la primera parte, pero si eso se concreta, se debe contactar a otras personas que asuman diversos roles, muy concretos, y si hasta se cuenta con intérpretes, es decir otros cuerpos, otras voces que modelan personas y personajes, es importante saber que existe un proceso que es sustancial para conseguir el resultado final, que acaba llamándose producto, en la terminología actual.