El sedante zumbido del prestigio literario

La última vez que la directora Annabel Jankel presentó una película para la gran pantalla, ésta se acabaría reivindicando, al poco tiempo, como una de las peores cintas de la historia del séptimo arte. Corría el año 1993, y el mundo del cine se preguntaba (aunque a día de hoy sigamos a vueltas con ello) cómo demonios asociarse con el de los videojuegos. Total, que en aquel estado germinal de la cuestión, el asunto se saldó con la infame “Super Mario Bros.”.
Casi treinta años después de aquel descalabro, la cineasta vuelve a mostrar un largometraje (esta vez, en solitario) concebido para ser proyectado en las salas de exhibición tradicionales. Y efectivamente, de tradición va todo. De los videojuegos pasamos a otro formato de base con el que, afortunadamente, el cine se siente mucho más a gusto. La literatura al rescate: esta película es la adaptación de una novela escrita por Fiona Shaw, cuya acción nos lleva a la Escocia de mediados del siglo pasado. Ahí, una madre soltera tendrá un apasionado romance con una doctora especializada en el estudio de las abejas. La oscarizada Anna Paquin y la joven aunque experimentada Holliday Grainger componen la pareja de esta propuesta que emana prestigio por todos sus poros.

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