2019/07/21

Del Estrecho de Gibraltar al de Ormuz: Teherán apresa un petrolero británico

Tras la captura de un petrolero iraní por la Royal Navy en aguas gibraltareñas, Irán ha respondido con la misma moneda apresando un petrolero británico en el Estrecho de Ormuz, donde la tensión es máxima y aumentan las posibilidades de una guerra en la región.

GARA|TEHERÁN
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El Stena Impero, petrolero británico de bandera liberiana, fue apresado el pasado viernes tras ser rodeado por cuatro lanchas rápidas y un equipo de fuerzas especiales del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución iraní que lo asaltó tras descender de un helicóptero militar. La agencia semioficial iraní ISNA difundió ayer el vídeo del apresamiento y confirmó lo que todos sabían: que era la anunciada respuesta, o represalia, al apresamiento por parte de la Armada británica del petrolero iraní Grace 1 en el Estrecho de Gibraltar hace dos semanas.

Según afirmaron desde Teherán, el Stena Impero habría colisionado con un barco pesquero iraní y no habría atendido las llamadas de aviso. Los 23 miembros de su tripulación (indios, rusos, filipinos y letones) se encontrarían en buen estado de salud y quedaron detenidos a la espera de juicio. Además, un segundo petrolero británico, el V Mesdar, fue también apresado por los iraníes aunque estos decidieron dejarlo libre para volver a navegar el mismo viernes.

Las reacciones a la noticia no se hicieron esperar. El ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, avanzó que el comportamiento «ilegal y desestabilizador» tendría «serias consecuencias» para Irán, aunque rechazó la idea de que la respuesta de Londres iba a ser militar. Teherán, por su parte, dijo que el petrolero estaba «violando las reglas marítimas internacionales» pero añadió que «la ley de la represalia está reconocida como concepto en la ley internacional». Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, lanzó el siguiente mensaje en Twitter: «Reino Unido, deja de ser cómplice en el terrorismo económico de EEUU».

Francia y Alemania exigieron la inmediata liberación del petrolero británico, mostraron su «honda preocupación» y llamaron a la «contención para evitar la escalada de tensión». EEUU, que trabaja en la creación de una fuerza marítima internacional para operar, entre otras aguas, en las del Estrecho de Ormuz, afirmó que «Gran Bretaña había sido el objetivo de una escalada de violencia calculada» y anunció conversaciones con Londres para coordinar la respuesta.

Crisis predecible

Este intercambio de golpes entre Londres y Teherán es solo un capítulo de la altamente volátil situación que se vive en el Golfo Pérsico. Tras la decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear internacional con Irán y su decisión de cortar efectivamente las exportaciones de crudo iraní, y ante la inacción o incapacidad europea, Teherán no tenía otra alternativa que la de responder.

Irán, tras casi un año de espera de un mecanismo europeo para esquivar las sanciones de EEUU que finalmente no se ha operativizado, además de reanudar el enriquecimiento de su uranio, ya había advertido de que si su petróleo no podía ser exportado, tampoco dejaría que el de los demás países pasara por el Estrecho de Ormuz.

La paciencia iraní parece haberse acabado y, por si no había quedado claro con el derribo de un dron estadounidense, con la captura de este petrolero envía un claro mensaje a Gran Bretaña, y especialmente a EEUU: Teherán tiene los medios y el poder para responder a la presión y a una eventual agresión.

EEUU envía tropas de combate a Arabia Saudí

Tras la visita del comandante del Comando Central del Ejército de EEUU, Kenneth McKenzie, a Arabia Saudí el pasado jueves, el Pentágono informó ayer que sus tropas de combate están empezando a ser desplegadas en el Reino de los Saud para «proveer de disuasión adicional y asegurar nuestra capacidad de defensa de nuestras fuerzas e intereses en la región frente a amenazas creíbles y emergentes».

Poco después, Arabia Saudí informó que el rey Salman aprobó la decisión «para fortalecer la seguridad y estabilidad regional». El despliegue del Ejército de EEUU en Arabia Saudí comenzó con la operación "Tormenta del Desierto" de 1991, tras la invasión de Kuwait por parte de Irak. Desde 2003, cuando Donald Rumsfeld anunció su retirada, no había acogido fuerzas de combate.

Según las primeras informaciones que trascendieron, 500 soldados de EEUU manejarán baterías de misiles Patriot en la base aérea Príncipe Sultán, donde a su vez está previsto el despliegue de un escuadrón de cazas de ataque furtivos F-22.GARA