Maite UBIRIA BEAUMONT

La calma marca los primeros compases de unas fiestas bajo vigilancia reforzada

De los tres millones de presupuesto con que cuentan los festejos de la capital labortana, un tercio se dedica a pagar el gran despliegue de polícías y agentes privados, con el mecanismo BAAVA como novedad

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El primer balance emitido por la Prefectura de Pirineos Atlánticos daba cuenta ayer de una primera noche de fiestas sin incidentes mayores que reseñar y con un nivel de frecuentación similar a ediciones precedentes.

En la línea de lo constatado por ese primer balance, hosteleros locales remarcaban que, tras un arranque de fiesta que precedió en horas al lanzamiento de las llaves desde el balcón consistorial, «por la noche la gente se retiró algo más temprano».

Tampoco los servicios sanitarios se vieron solicitados en exceso, con el hecho a destacar de que «mientras 26 personas debieron ser trasladadas al hospital, otras 11 fueron asistidas tras presentarse por propio pie en las urgencias hospitalarias».

Con todo, la avalancha de gente más importante se espera a partir de hoy y durante el fin de semana, cuando estará en vigor el cobro de 8 euros para acceder a un recinto festivo custodiado por 1.500 uniformados, entre agentes públicos y privados.

Más controles

El prefecto Eric Spitz prometió controles de seguridad más exhaustivos. Eran visibles los controles en el acceso a la Poterne y a plaza de la Libertad y también en la estación de tren. 96 cámaras vigilan la ciudad y, como novedad, este año se ha estrenado la «barrera móvil anti vehículos asesinos» o BAAVA. Ese dispositivo de color amarillo se ha colocado en Saint-Esprit, en la calle Chanoine-Lamarque y en el bulevard Alsace et Lorraine.