2019/08/11

Erreportajea
 
HASTA MEDIO MILLÓN DE PERSONAS HA EMIGRADO DE LA HUNGRÍA DE ORBAN

Más de 500 000 de personas han emigrado de la Hungría antiinmigración en los últimos años hacia Austria, Inglaterra o Alemania, básicamente para trabajar, debido a la desigualdad salarial existente entre los países de Europa del Este y Occidentales.

Corina TULBURE
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Mi sueldo mensual en la Universidad equivalía a unos cuatro o cinco días de trabajo en Inglaterra. La gente no se va porque el salario sea más alto en Europa Occidental, sino porque el salario es muy bajo aquí», explica Kinga Milankovics profesora en la Universidad St. Istvan en Hungría, que ha trabajado en Inglaterra en los últimos años como cuidadora de personas mayores.

A pesar de la propaganda del Gobierno de Viktor OrbAn contra los inexistentes inmigrantes, Hungría vive una realidad bien diferente: jóvenes y no tan jóvenes abandonan el país. No se trata de un fenómeno nuevo, y la causa radica sobre todo en los bajos salarios de los trabajadores, aunque la atmosfera de control y sicosis promovida por los medios de comunicación controlados por el Gobierno ha provocado también mucho descontento entre la ciudadanía. Muchos jóvenes prefieren seguir sus estudios en el extranjero, no solo por las oportunidades laborales que puedan tener, sino también por estar lejos de la propaganda gubernamental.

De un país con menos de 10 millones de habitantes, alrededor de medio millón de personas ha escogido abandonarlo. Cuesta recabar datos realmente fiables en cuanto al numero de personas que han emigrado de Hungría. La cifra sin duda es más elevada, dado que, al ser parte de la Unión Europea, las personas que emigran simplemente se mueven dentro de sus fronteras entrando y saliendo del país.

La diferencia salarial existente entre Occidente y el Este que empuja a los trabajadores húngaros a emigrar no se refleja en los precios de los productos, que son similares. Pero a pesar de que la emigración afecta a todas las categorías profesionales, Hungría sufre una sangría menor en comparación con la vecina Rumania, de donde un promedio de más de 300 000 personas había emigrado cada año antes del 2017.

No es un fenómeno aislado

La profesora Milankovics ha abierto ella misma una empresa, Conscious Ageing, para facilitar el acceso de otras mujeres al mercado laboral de Inglaterra como cuidadoras y para explicar la importancia del trabajo de estas mujeres. Según ella, hace unos diez años eran los hombres los protagonistas de la migración. «Iban a Austria o Alemania para trabajar en la construcción. Ahora son más bien las mujeres las que se mueven para trabajar como cuidadoras o en el sector medico».

La falta de trabajadores se vuelve visible sobre todo en la parte oeste de Hungría, cerca de la frontera con Austria. Familias enteras tienen su casa en Hungría, pero trabajan en Austria y cruzan la frontera entre los dos países a diario: «Van por la mañana a trabajar y regresan a casa por la tarde, no necesitan de hecho mudarse a otro país. Imagínate que la familia vive en un pueblo pequeño de Hungría y los niños van a la escuela en Viena«, añade Milankovics.

«Hay que tener en cuenta las relaciones históricas entre los países cuando hablamos de migración”, explica el sociólogo de la Universidad Corvinus de Budapest, Attila Melegh. «Existe un vínculo constante con Alemania y Austria. A principios de los noventa, durante la transición del socialismo a la economía de mercado, se produjo una enorme crisis y la gente ya puso rumbo a Alemania. Ahora mismo, mucha gente se marcha, pero los números no son tan altos como en otros países del bloque de Este».

Dentro del país escasea la mano de obra en varias industrias como la automovilística, logística o el campo de los cuidados.

A pesar de que la palabra «inmigrante» se repite en cualquier discurso de Viktor Orbán, por parte de las autoridades la respuesta a la emigración de los trabajadores ha sido el silencio.

En las zonas del Nordeste de Hungría, los empresarios empiezan a contratar de forma temporal a trabajadores de la vecina Ucrania, colapsada tras la guerra. Las sucursales de la empresa alemana BMW que se encuentran en Hungría, han extendido su cadena de producción hacia la zona de Debrecen, cerca de las vecinas Rumania y Ucrania.

«Muchas de estas personas vienen a Hungría con un contrato de trabajo temporal y tienen permiso de residencia solo mientras dura su contrato», explica el profesor Melegh. Tanto para los trabajadores procedentes de Hungría que emigran hacia Alemania, como para los ucranianos que los reemplazan, las consecuencias de estos traslados laborales temporales se pagan sobre todo a largo plazo: separación de las familias, falta de estabilidad laboral en muchos casos y una vida entre varios países.

Eslóganes xenófobos y racistas en los medios del Gobierno de Viktor Orban pretenden defender Hungría ante lo que ellos consideran el «peligro» de la inmigración. Sin embargo, desde las autoridades, nadie menciona a los ciudadanos húngaros que deciden dejar el país, ni la desigualdad salarial que los empuja a hacerlo.