2019/08/13

Iñaki Moreno Sueskun
Jefe del Servicio de Salud Laboral del Gobierno de Nafarroa
Por (repetidas) alusiones
Quizás no sea muy elegante defender las actuaciones realizadas desde el ISPLN en estos cuatro años pero, dadas las descalificaciones de estos sindicatos a dichas actuaciones, me siento obligado a citarlas

Los sindicatos UGT y, en especial, CCOO, se empeñan en ubicar la responsabilidad de la evolución de los datos de accidentabilidad laboral en Navarra en mi persona como jefe del Servicio de Salud Laboral de noviembre de 2015 hasta la actualidad. Olvidan que las tasas de accidentabilidad comenzaron a crecer en el conjunto del Estado en 2012 coincidiendo con el cambio de fase del ciclo económico, expansivo tras la crisis, y el deterioro de las condiciones de empleo derivado de las últimas reformas laborales. Es cierto que en Navarra se han incrementado los accidentes laborales más que en otras comunidades autónomas, pero también lo ha hecho el empleo, a pesar de no disponer de un plan de empleo que reporte ingresos a sus organizaciones, como cansinamente reclaman sus direcciones y lo ha hecho en la industria, sector de mayor peligrosidad, junto a construcción, que también ha despuntado.

Creer que la eficacia del sistema preventivo se basa en supuestos errores del ejercicio de las competencias asesoras del ISPLN refleja la incapacidad de cuestionar la falta de integración de la prevención en la gestión de las empresas, no querer mirar a un sistema preventivo privado externo a las empresas que se muestra incapaz de responder a la jungla de riesgos desatendidos presentes en el día a día en los trabajos. Es no entender la necesidad de enfrentarse a la desregulación de las condiciones de empleo. Es no querer abordar la solución a la debilidad sindical en un tejido laboral micronizado, a la que contribuye objetivamente esta figura financiada subsidiaria en sus actuaciones del permiso empresarial.

Quizás no sea muy elegante defender las actuaciones realizadas desde el ISPLN en estos cuatro años pero, dadas las descalificaciones de estos sindicatos a dichas actuaciones, y su segura influencia en el nuevo gobierno, me siento obligado a citarlas, no por atribuirlas a mi responsabilidad, sino porque forman parte de la acción del anterior gobierno y del saber hacer de una parte importante de los empleados del ISPLN, y en especial del Servicio de Salud Laboral. Solo citaré algunas actuaciones novedosas entendiendo que hay otras anteriores que se han mantenido o intentado mejorar. Por vez primera se han formado centenares de delegados de prevención sindicales desde la administración en aras a capacitar a estas figuras clave en la prevención. Se ha incrementado sustancialmente el número de empresas visitadas por el personal técnico del servicio para conocer su realidad preventiva asesorando sobre la corrección de los peligros más evidentes en las actividades económicas de mayor riesgo. Se ha cuestionado la falta de competencias autonómicas en el control de las escasas actividades preventivas de las mutuas patronales. Desde el ISPLN se han abierto debates estatales sobre la relación entre la salud pública y la salud laboral. Se han incrementado y consolidado los recursos de personal en un 15%. Se ha coordinado la elaboración del primer plan director de eliminación del amianto redactado en el Estado. Se ha realizado una importante campaña en medios de comunicación para impulsar la integración de la prevención en las empresas. Se ha elaborado una herramienta informática para facilitar la gestión del ciclo preventivo. Son múltiples los mensajes preventivos, carteles, folletos editados y difundidos a lo largo de estos cuatro últimos años. Se participa en proyectos europeos sobre los efectos de las olas de calor y el cambio climático en las y los trabajadores. Se ha habilitado el segundo registro estatal de trabajadoras y trabajadores expuestos a cancerígenos (en fase de exposición pública). No sigo, las memorias son públicas. Y todo ello ha resultado insuficiente frente al tsunami de los factores que explican causalmente la evolución de los datos de siniestralidad laboral, lo cual no significa que cualquier actuación valga, bien al contrario, si no abordamos las causas de los accidentes laborales difícilmente cambiarán los efectos de las mismas.

Dos puntualizaciones finales para los que vuelven al trigo una y otra vez. Una. El destino de la partida presente en los presupuestos del Departamento de Desarrollo Económico para prevención de riesgos laborales no estaba definido en el texto de los mismos. Y dos. Me parece irrelevante que siendo jefe de un servicio, haya hecho pública mi disconformidad a la forma en que se ha habilitado la financiación del mal llamado delegado territorial de prevención desde otro departamento aunque haya quien no acepte la diversidad de opinión en las organizaciones.