Txomin PITARKE
bilbo
Gargantua

Todavía faltan la prórroga y los penaltis . a la mesa con

En un visto y no visto. Así es como ha pasado la semana. Y es que aunque haya gente que afirma, sin pudor ni vergüenza, que Aste Nagusia dura demasiado, y algunos y algunas confiesen por lo bajini que el cuerpo les pide tregua, lo cierto es que a quienes aguardamos a que lleguen estas fiestas como esperan las criaturas a Olentzero, con más ansiedad que Trump delante del botón rojo, se nos hace corto.

Y eso que Aduriz adelantó unas horas la jarana con una chilena que dejó afónico a medio San Mamés. Aquí el que firma, que no había pegado un grito tan grande desde el gol de Endika, estuvo entre los afectados. Tot el camp fue un clam aquella noche, desde luego, y se comenta que algunos todavía no han salido de Pozas desde entonces.

Pero al resto, a los que no nos quitamos el pañuelo azul ni para dormir, esta semana nos ha deparado momentos mágicos, como el que se vive todos los años en la manifa del día grande, cuando nos reencontramos con amigos a los que no vemos el resto del año. Recordar las mismas anécdotas que nos contamos siempre, comer después en Txori Barrote y cantar viejas canciones de batalla con esa voz cazallosa que se nos pone en la sobremesa, es algo que no tiene precio. Siempre lo he dicho; si algún día me muero, que no lo creo, que sea sentado a la mesa, con buena compañía y un espiritoso en la mano.

Tampoco le han ido a la zaga los momentos –momenticos, diría mi primo el de Estafeta– que hemos pasado en la Plaza Santiago, el pulmón de nuestra lengua en una ciudad donde al Dúo Dinámico le ceden el escenario grande, a pesar de que tienen más años que maricastaña y unas letras que ríete tú de las del reggaetón.

Algunos insisten en que ese sea su modelo de fiestas; carca, machista, intolerante con los migrantes y donde se torturan animales. Lo llevan crudo, porque enfrente seguimos, incombustibles, aquellos que en el 78 –ya tenemos una edad– soñamos con algo diferente para la semana más feliz de nuestra villa. Feliz como el bigotudo de la foto, que ha cumplido treinta años. Zorionak chavales y chavalas, el futuro es vuestro... y los mejores bocatas también.

Pero no nos pongamos melancólicos, que aún quedan unas horas hasta que Marijaia se volatilice entre las llamas, y muchos partidos se han ganado en la prórroga o los penaltis. Quién sabe cuántas cosas bonitas pueden ocurrir un domingo de verano a orillas del Ibaizabal.

En Bilbo no tenemos encierro de la villavesa, pero hubo un tiempo en que las gaupasas en Bilbao La Vieja duraban lo que no está escrito. ¡Que no se diga!