Sam Bennett impone su autoridad en la primera llegada masiva
El ciclista irlandés fue muy superior a sus rivales en la meta de Alicante, con un Gaviria que se quedó descolgado en la Subida a Tibi.

En la primera llegada masiva de esta edición de la Vuelta, Sam Bennett (Bora-Hansgrohe) dejó patente que va a ser el rival a batir en los sprints. El ciclista irlandés fue muy superior en la meta de Alicante, sacando varios cuerpos a sus adversarios, que nada pudieron ante el buen hacer de un corredor que ayer sumó su triunfo número 41 como profesional.
Ayudó notablemente a lograr esta marca el hecho de que uno de sus principales oponentes, Fernando Gaviria (UAE), se quedase descolgado en la Subida de Tibi, cuyas rampas también se le atragantaron a otro especialista, Fabio Jakobsen (Deceuninck-Quick Step). Ni siquiera la ayuda que recibió el colombiano de sus compañeros Sergio Henao y Marco Marcato pudo enjugar una brecha que no bajó nunca de los 40 segundos, para dejarse llevar en los últimos kilómetros.
El mejor entre los nuestros fue Jon Aberasturi (Caja Rural), que firmó un meritorio cuarto puesto, teniendo en cuenta la competencia que tenía enfrente. El corredor gasteiztarra dispondrá hoy de una nueva oportunidad para reivindicarse, con una etapa muy similar y final en El Puig, aunque la tarea va a resultar complicada, a la vista del estado de forma de Bennett.
Pero los verdaderos protagonistas de la etapa de ayer fueron el trío que conformaron Ángel Madrazo, Diego Rubio –ambos del Burgos BH– y Héctor Sáez (Euskadi Murias), que atacaron desde el banderazo de salida y tuvieron algo más de seis minutos de diferencia en el punto álgido de su fuga. Sin embargo, el pelotón, y especialmente los equipos con velocistas, no estuvieron dispuestos a dejar pasar la primera oportunidad con final en llano, algo que no va a ser muy frecuente en esta Vuelta.
Se evapora la fuga
Poco a poco, su ventaja se fue evaporando –cada diez kilómetros el grupo les recortaba más o menos un minuto–, hasta que la Subida a Tibi acabó por abortar su escapada, aunque Madrazo aún tuvo arrestos para coronar y así aumentar su diferencia como líder provisional de la Montaña. Incluso el incombustible Thomas de Gendt (Lotto Soudal), que arrastró a otros cuatro ciclistas, entre ellos Marc Soler (Movistar), lo intentó en dichas rampas, pero el grupo ya iba lanzado.
Máxime cuando escuadras como Bora, Jumbo y Deceuninck fueron conscientes de la debilidad de Gaviria y Jakobsen, poniéndose manos a la obra por dejarlos descolgados o, al menos, provocar que sufrieran un buen calentón. Mientras tanto, Movistar seguía muy atento a dichas maniobras, con Imanol Erviti comandando a los suyos, a diferencia de Ineos, ausente en lo que se lleva de carrera.
El descenso hacia Alicante resultó frenético, siempre con el riesgo añadido de una caída masiva ante la velocidad que había cogido el tramo final. Nada de ello sucedió afortunadamente y el último medio kilómetro resultó más que clarificador para demostrar que resultará complicado superar a Bennett.
«Tuve problemas para encontrar el hueco»
Tras su primera victoria en esta edición de la Vuelta, Sam Bennett reconoció que «tuve problemas para encontrar el hueco y poder pasar», en un sprint en el que siempre tuvo claro que debía ser «el primero en arrancar» para poder imponerse a sus rivales.
«Siempre es importante conseguir el triunfo en una gran vuelta ciclista», admitió el corredor irlandés, en lo que parece no va a ser su única alegría. Aseguró que en la segunda etapa no se encontró, «pero hoy (por ayer), el equipo me llevó muy bien». N.M.

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