Mikel INSAUSTI
HOTEL BOMBAY

Recreación del asalto al Taj Mahal Palace en el 2008

El festival de Toronto fue el marco elegido para la puesta de largo del debutante Anthony Maras, un cineasta australiano de origen chipriota que ya había rodado un premiado cortometraje en el país de sus ancestros. El viajero director se ha ido esta vez a la India para recrear los atentados que tuvieron lugar el año 2008 en Bombay, y que se saldaron con 173 víctimas mortales y 300 heridos. La fatídica fecha ha quedado registrada en las hemerotecas como el 26/11, ya que aquel día de noviembre se sucedieron doce ataques coordinados, y uno de los objetivos fue el lujoso hotel para turistas extranjeros Taj Mahal Palace.

“Hotel Bombay” (2018) elude diez años después cualquier investigación o análisis político, dejando de lado el conflicto que los hechos generaron entre la India y Paquistán, país del que procedían los atacantes, miembros del grupo armado Lashkar-e-Taiba (Ejército de los Justos), con las consiguientes responsabilidades de su gobierno. Maras quiere hacer una película de acción a medio camino entre Paul Greengrass y Kathryn Bigelow, concentrándose en la violencia y la tensión vividas en el establecimiento hotelero.

El estilo realista de la imagen se contradice con el tratamiento de los personajes, que en lugar de ser presentados como simples víctimas o supervivientes en su caso de la matanza, son retratados de forma heroica. Un aspecto polémico que se extiende a las diferencias sociales entre huéspedes y empleados, ya que los primeros son tratados como divinos por los segundos.