2019/09/10

Erreportajea
 
DAVID FINCHER ABORDARÁ «CIUDADANO KANE» DESDE LA PERSPECTIVA DE MANK

David Fincher iniciará este otoño el rodaje de su nuevo proyecto cinematográfico. Se trata de un biopic basado en el coautor del guion de «Ciudadano Kane», Herman J. Mankiewicz que llevará por título «Mank». Gary Oldman encabezará el reparto.

Koldo LANDALUZE
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Inclasificable y poseedor de una filmografía plagada de grandes títulos, David Fincher está considerado por muchos como el mejor director en activo de Hollywood, un autor que aplicó con maestría su poderosa fuerza visual a thrillers con “Seven”, “The Game” o “La habitación del pánico” y que acabó encumbrando el género con la magistral “Zodiac”. Un visionario capaz de adentrarse en los rincones más oscuros del ser humano o de pulsar las emociones más sutiles en propuestas como “El curioso caso de Benjamin Button”. Cinco años después de su último largometraje, “Perdida”, Fincher volverá a colocarse detrás de la cámara tras la sobresaliente experiencia que acumuló con las dos temporadas de la serie “Mindhunter” –de la que también es coproductor junto a Charlize Theron– y lo hará abordando una de las figuras más interesantes y tal vez menos conocidas del Hollywood clásico, el guionista Herman J. Mankiewicz, quien firmó junto a Orson Welles la obra maestra “Citizen Kane”. La película, que llevará por título “Mank”, estará producida por Netflix, será rodada en blanco y negro y el camaleónico Gary Oldman será el encargado de meterse en la piel del periodista que se reinventó como guionista gracias a un estilo satírico e ingenioso que aplicó en buena parte de sus trabajos y en su vida privada. Ejemplo de ello fue la frase que le dedicó a su jefe, el todopoderoso responsable de los estudios Metro Goldwyn Mayer: «Louis B. Mayer puede ser un mierda, pero no todos los mierdas pueden ser Louis B. Mayer». En muchas ocasiones, su talento fue utilizado por los productores para retocar los guiones de muchas películas clásicas de los años 20 y 30 como “El mago de Oz”, “El orgullo de los Yanquis” y “El orgullo de San Luis”. Sus inicios, sin acreditar, se tradujeron en películas como “Cena a las ocho”, “Código secreto” y “Un perfecto caballero” y también ejerció labores de productor, también sin acreditar, en diferentes películas de los Hermanos Marx, entre las cuales figura su gran obra maestra “Sopa de ganso”. No obstante, siempre será recordado por su participación en “Ciudadano Kane”, una de las cumbres del la historia del cine y un auténtico vivero de anécdotas, entre las que figuran la propia gestación y autoría de su guion.

Ciudadano Mank

Mankiewicz y Welles entablaron relación profesional de manera “accidental” y a resultas de un aparatoso percance automovilístico que obligó al primero a mantenerse alejado de los guiones que estaba redactando. Admirador confeso del trabajo de Mankiewicz, Welles le contrató para que escribiera el libreto de uno de sus programas radiofónicos y más tarde la relación se prolongó cuando le propuso que participara en la puesta en marcha de su primer proyecto cinematográfico que se basaba en una de las personalidades más influyentes de Estados Unidos, el magnate de la prensa William Randolph Hearst. Mank no tuvo reparo alguno en advertir a aquel joven ambicioso y aspirante a cineasta que el todopoderoso Hearst acabaría con él y su carrera como cineasta y que su único filme nunca sería proyectado en los cines porque los empresarios cinematográficos sentían verdadero pánico a los largos tentáculos del señor Hearst. No obstante, el proyecto inició su ruta y a pesar de su negativa inicial, el productor John Houseman también se sumó a esta aventura incierta y permaneció encerrado junto al guionista en mitad del desierto y en una pequeña hacienda durante varias semanas. El motivo de este enclaustramiento por parte de Houseman se debió a que desconfiaba de Mankiewicz cuya afición por la bebida era muy conocida. Finalmente, y tras esta férrea vigilancia sobre el escritor, Houseman tuvo entre sus manos el primer guion que versaba sobre la investigación de una tragedia protagonizada por un hombre tan poderoso como solitario. En aquellos días de gran intensidad creativa, Orson Welles era un joven ambicioso que antes de cumplir los 25 años ya era una estrella gracias a su célebre emisión radiofónica de “La guerra de los mundos”. El caos que organizó a raiz de esta dramatización provocó que Hollywood se fijara en él y que fuera la RKO la que apostara ciegamente por alguien que no sabía nada de cine. Aceptado el reto y un cheque muy suculento, Welles emprendió su primera odisea fílmica. Años después, el cineasta recordó «cuando rodé “Ciudadano Kane” tenía toda la confianza por pura ignorancia».

“Ciudadano Kane” siempre inspiró todo tipo de teorías relacionadas con la plena autoría de Welles en cada uno de los apartados del filme y el correspondiente al guion no fue una excepción. La culpa de ello la tuvieron unas palabras que quizás nunca fueron dichas por el cineasta pero que prendieron la mecha de la polémica, «el único filme que he escrito desde la primera a la última palabra y que he podido realizar libremente es “Citizen Kane”». La veterana crítica de cine Pauline Kael publicó en 1971 un extenso reportaje publicado por “The New Yorker” y que llevaba por título “Raising Kane”. En sus páginas, la periodista desmitificaba el rol protagónico que tuvo Welles en el guion y aseguraba que, pese a figurar en los créditos, no colaboró en su redacción. La principal fuente de información de Kael fueron el testimonio del guionista Charles Lederer, quien insistió en que nunca se recurrió a la Screen Writers Guild para que ejerciera labores de mediación en esta polémica. El filme fue candidato a nueve Óscar, incluido el de mejor película, mejor actor y mejor director –en ambos figuraba Welles–, pero solo logró el de mejor guion original, que el cineasta tuvo que compartir con Herman J. Mankiewicz en 1941. La intrahistoria de Hollywood dice que Welles ofreció a Herman J. Mankiewicz una cantidad a cambio de retirar su nombre como autor del guion, pero el hermano del director –Joseph. L. Mankiewicz– se negó a ello. Tras este Óscar, el mayor de los hermanos Mankiewicz llevó mal su decadencia y olvido en el Hollywood de post-guerra, además de sufrir fuertes ataques de celos por el ascenso meteórico de su hermano menor, Joseph Leo Mankiewicz, el cual  logró cuatro Óscar consecutivos, a la dirección y guión, por “Carta a tres esposas” (1949) y “Eva al desnudo” (1950).

fincher-mank: apuestas por la independencia creativa en hollywood

David Fincher iniciará este otoño el rodaje de “Mank”, un proyecto muy personal que tenía en mente desde antes de iniciar la filmación de “The Game” en el año 97. El guion de este nuevo proyecto para la plataforma Netflix lleva la firma del padre del cineasta, Jack Fincher –fallecido en el año 2003–, y a través de este biopic quiere plasmar sus propias inquietudes en tono a una Industria en la que siempre ha querido apostar por mantener su independencia creativa.

En este sentido, la figura de Herman J. Mankiewicz se revela como muy oportuna ya que este autor nunca dudo en mostrar en público su mordacidad ante los grandes titanes de la industria del Hollywood dorado. Habitual en las grandes fiestas que organizaba William Randolph Hearst, Mank captó al detalle la personalidad de magnate de la prensa y que reconvertiría para la historia del cine en Charles Foster Kane.

Entre las múltiples anécdotas que lo asocian a palabras afiladas espoleadas por el whisky, figura una en la que se burló públicamente del culo del temible Jack Warner. El todopoderoso responsable de la compañía Warner Brothers no dudo en castigar severamente a su empleado y, a modo de humillación, le encargó un guion para una película protagonizada por el perro Rin Tin Tin. El escritor envió un argumento en el que el célebre y siempre heroico perro se introducía en una casa ardiendo y arrojaba al fuego a un  niño. Mank falleció en 1953, a la edad de 55 años y como consecuencia de un fallo renal. K.L.

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Mank dijo del jefe de la Metro «Louis B. Mayer tiene memoria de elefante y la piel de elefante. La única diferencia es que un elefante es vegetariano y Mayer se alimenta del  prójimo».