Celebración de récord con horchata
La escuadra rojilla remonta al Valencia –jugó en inferioridad una hora– y repite la marca de 30 encuentros caseros consecutivos invicta.

OSASUNA 3
VALENCIA 1
Osasuna hizo horchata con el Valencia, igualó el récord de la treintena de partidos invicto como anfitrión y sumó un tercio de la tarea para lograr la permanencia –14 puntos– apenas superada la cuarta parte del calendario liguero. El conjunto navarro sigue creciendo en la máxima categoría, intratable en la fortaleza de El Sadar y jugando sus mejores minutos.
Con la gran novedad de Raúl Navas en el once –su segunda titularidad tras el Bernabéu–, la escuadra local saltó muy enchufada ante su parroquia, no desdeñando el cuero y buscando las bandas, con Vidal y Estupiñan especialmente activos por sus respectivos costados. El resultado, varios centros con peligro que no encontraron su correspondiente remate. Mientras tanto, un agazapado Valencia buscaba el momento de hacer daño a los anfitriones.
No hizo falta que llegase el primer cuarto de hora para que sus intenciones se transformasen en el 0-1. Gameiro ocupó el carril derecho para desbordar a Raúl Navas –tuvo cierta fortuna para llevarse el balón al golpear en la espalda del defensa andaluz– y asistió a la línea de gol, donde Rodrigo solo tuvo que empujar a la red.
El resultado no hacía justicia a lo visto sobre el césped y Osasuna no acusó el golpe. Todo lo contrario, puso más empeño en volver a equilibrar el luminoso. Rubén García tuvo una magnífica oportunidad para hacerlo, pero su remate se marchó fuera cuando lo más fácil parecía meter la pelota entre los tres palos. Roberto Torres protagonizó el siguiente lance con un disparo que no encontró la rosca suficiente. Era un acoso constante y solo faltaba la espoleta.
Rodrigo, protagonista para lo bueno y lo malo entre los ches, se autoexpulsó a la media hora con un codazo ya en el suelo a Estupiñán. Los locales se vieron en superioridad numérica y el asedio a la meta de Domenech ya se convirtió en agobiante. El cancerbero castellonense no pudo contener más la avalancha. Adrián estuvo a punto de sorprenderle en un cabezazo, pero en la continuación del lance ya nada pudo hacer ante el testarazo de un Oier que entró con todo para firmar el empate.
Vuelta a la tortilla
Osasuna había metido la directa con intención de marcharse por delante al descanso. Y el constante Vidal estuvo en nada de conseguirlo con un disparo raso que el arquero che sacó con el pie al más puro estilo balonmanístico. No hizo falta. En la primera de la segunda mitad, el cuadro navarro le dio la vuelta a la tortilla. Un centro de Roberto Torres lo convirtió Rubén García de cabeza, en una jugada con suspense incluido al solicitar los visitantes falta al defensa.
Con el 2-1, los pupilos de Jagoba Arrasate siguieron poniendo el máximo empeño en finiquitar por la vía rápida la contienda. Oier buscó el doblete, Ávila disparó arriba y Cardona, que reemplazó al tocado Adrián, estuvo el que más cerca de ampliar el resultado con un remate a la primera que salió lamiendo el poste. El Valencia aguantaba el chaparrón a la espera de llegar vivo al último cuarto de hora e intentar igualar entonces.
Los cambios de Celades fueron en esa línea –añadió piezas en ataque y colocó a Soler de pivote– y metió un par de sustos, aunque en fuera de juego. Arrasate respondió al cambio táctico con otro movimiento estratégico, situando a Lillo como tercer central y permitiendo más libertad a Vidal y Estupiñán. Una vez más, el plan le salió a pedir de boca, pues este último cerró el choque con su pierna mala directo a la escuadra.

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