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WASHINGTON

Trump anuncia la muerte de Al Bagdadi en una operación en Idleb

El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció la muerte del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Bagdadi, en una operación de comandos estadounidenses en Siria. Trump afirmó que el líder yihadista murió «como un perro» al inmolarse acorralado en un túnel. Se apunta así un éxito mediático que equiparar con su predecesor, Barack Obama, a la vez que maquilla el descrédito por el abandono a las fuerzas kurdas, claves en la operación contra Al Bagdadi.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer la muerte del líder del Estado Islámico (ISIS), Abu Bakr al-Bagdadi, en una operación de sus fuerzas armadas en el noroeste de Siria. «Murió como un perro, como un cobarde», subrayó el presidente en una declaración desde la Casa Blanca. Según el relato de Trump, Al-Bagdadi se suicidó al hacer explotar un cinturón de explosivos al final de un túnel tras ser perseguido con perros durante la acción de los comandos estadounidenses.

La operación se llevó a cabo en Barisha, en Idleb, la región noroccidental de Siria en manos de islamistas y yihadistas, sobre todo la exfilial de Al Qaeda, y bajo tutela de Turquía.

La operación duró alrededor de cuatro horas y fue llevada a cabo por helicópteros de los que descendieron varios comandos que, según aseguró el presidente estadounidense, acorralaron al líder yihadista en un túnel.

«El matón que tanto quería intimidar a los demás pasó sus últimos momentos con un miedo real, en total pánico y terror, aterrorizado por las fuerzas estadounidenses que lo perseguían. Era un hombre enfermo y depravado. Murió después de correr por un túnel sin salida, gimiendo, llorando y gritando», añadió el mandatario de EEUU.

Trump confirmó que junto a Al Bagdadi murieron «un gran número de acompañantes», entre ellos tres niños, así como dos de sus esposas. Según su relato, ambas llevaban dos cinturones explosivos que no consiguieron detonar y los tres pequeños murieron a manos del Al Bagdadi, que activó los explosivos que llevaba consigo cuando se vio acorralado. «Once niños pequeños fueron evacuados y no resultaron heridos», añadió. Washington aseguró que verificó la identidad de Al Bagdadi con pruebas de ADN realizadas «en cuestión de quince minutos» en el mismo complejo donde se desarrolló la operación, que fue destruido por aviones de combates estadounidenses para impedir que se convirtiera en «un mausoleo para los simpatizantes del yihadismo».

Fuentes de seguridad estadounidenses también dieron por fallecidos a los comandantes del ISIS Ghazwan al Rawui y Abu Mohamad al Halabi.

El presidente estadounidense agradeció la colaboración de Turquía, Rusia, Siria, Irak y los kurdos para localizar al líder del ISIS, cuya muerte ya había sido anunciada en ocasiones precedentes, pero desmentida luego con apariciones en grabaciones de vídeo y audio.

«Éxito» mediático para Trump

Con la operación, el presidente estadounidense consigue un triunfo mediático en el exterior con el que equiparar al que presentó su predecesor, Barack Obama, con la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden. La Casa Blanca incluso divulgó una fotografía de Trump con sus asesores siguiendo la operación, como hizo Obama.

Además, Trump intenta maquillar el descrédito de las fuerzas estadounidenses tras el abandono de los kurdos en el norte de Siria, dejándolos a merced de la invasión de Turquía y las milicias islamistas que lo apoyan. Precisamente, la colaboración kurda fue clave en la operación.

Las Fuerzas Democráticas Sirias, FDS, socios de Washington durante la lucha contra el ISIS en Siria, señalaron que colaboraron en tareas de inteligencia con EEUU para localizar a Al Bagdadi pero que «la operación fue retrasada durante más de un mes por la agresión turca en nuestra región».

Subrayaron, además, que Al Bagdadi ha sido eliminado cerca de una base militar turca en Barisha y que su inteligencia también documentó durante meses la presencia de altos mandos del ISIS en áreas bajo el control militar de Turquía.

En este sentido, las fuerzas kurdosirias advirtieron de que varios miembros y líderes del grupo yihadista ya se han movido a áreas dominadas por el Ejército turco en el norte de Siria. De hecho, el pasado marzo uno de sus comandantes, Mazlum Abdi, ya apuntaba la presencia del líder del ISIS en Idleb.

Las FDS señalaron que la operación supone una venganza por las masacres cometidas por los yihadistas, especialmente contra las mujeres yazidíes.

Las autoridades kurdas temen ahora que las represalias yihadistas caigan sobre ellos. «Esperamos todo, incluidos los ataques a las cárceles dirigidas por las fuerzas kurdas donde miles de yihadistas están detenidos», advirtió Abdi.

También Irak se atribuyó el descubrimiento del paradero del jefe del grupo yihadista. Igualmente, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se sumó a la supuesta colaboración, aunque en este caso surgieron numerosas dudas sobre su papel, que se añaden a las ya apuntadas por los kurdos sobre la presencia de Al Bagdadi en un complejo a solo cinco kilómetros de la frontera turca.

De hecho, los helicópteros estadounidenses partieron de sus bases en Irak, mucho más alejadas que la que posee EEUU en Incirlik, en suelo turco, a escasos 150 kilómetros del escondite del yihadista.

La desaparición de Al Bagdadi, con un liderazgo mucho menos carismático que el de Bin Laden, tampoco supone el fin de un Estado Islámico ya sin «califato». Incluso, células aún presentes en Siria pueden verse reforzadas por la operación de Turquía contra las fuerzas kurdo-árabes que custodian a miles de prisioneros yihadistas en Siria.

Un sutil estratega y líder «fantasma» del «califato»

Ibrahim Awad al Badri, verdadero nombre de Al Bagdadi, ha mostrado su rostro pocas veces. Dado por muerto en numerosas ocasiones, en tiempos del «califato» solo hizo una aparición pública, en junio de 2014, desde el púlpito de la mezquita Al Nuri de Mosul. Su rostro, con barba canosa tintada con henna rojiza, solo se dejó ver públicamente una vez más, en un video difundido en abril pasado. En cambio, solía expresarse a través de grabaciones sonoras, la última el 16 de setiembre. Estudiante de religión, predicó en una mezquita y creó un grupúsculo yihadista en 2003 durante la invasión estadounidense de Irak. Fue detenido en 2004 y encarcelado en Bucca, una inmensa prisión que se convirtió en la «universidad de la yihad». Allí se encontraban los líderes derrocados del régimen de Sadam Husein e integrantes del movimiento yihadista, y se desveló como un sutil estratega capaz de cerrar una alianza entre yihadistas y exmilitares, una ventaja clave para poder conquistar, en 2014, un territorio del tamaño de Gran Bretaña. Liberado al cabo de diez meses, Bagdadi juró lealtad a Abu Musab Al Zarqaui, bajo la tutela de Al Qaeda, hasta entrar en conflicto con su líder, Ayman al Zawahiri. Redenominó «Estado Islámico» a su organización y se reivindicó como jefe supremo de los musulmanes del mundo, con métodos sanguinarios que han sido ejemplo para grupos que le juraron lealtad desde África al Sudeste asiático.GARA

Los kurdos confirman su retirada mientras EEUU vuelve para controlar los campos de petróleo

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) confirmaron ayer que, «tras unos días de negociación y debate entre nuestro comandante general y el Gobierno y el Ejército ruso», aceptan el acuerdo pactado entre Turquía y Rusia que prevé su retirada a 30 kilómetros de la frontera con Turquía. Señalan que lo hacen «para proteger la seguridad de la región y evitar el peligro de una invasión». A la vez, pidieron a Rusia que asegure el diálogo con Damasco tras su retirada.

El sábado todavía se produjeron choques entre fuerzas turcas y kurdas en el norte de Siria con al menos 15 muertos, a pesar de que el Ejército sirio ya ha comenzado el despliegue en esta zona. Según el Gobierno de Damasco, el anuncio de las FDS acaba con el «pretexto de la brutal agresión turca». Además, tropas estadounidenses que se retiraron del norte de Siria abriendo la puerta a la invasión turca han regresado al este del país tras la decisión del secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, de mantener una «presencia reducida» para controlar los campos de petróleo, con el argumento de evitar que caigan en manos del ISIS. Decenas de vehículos con equipo militar y logístico cruzaron desde el norte de Irak el sábado, mientras el Gobierno ruso acusó a Washington de traficar con el petróleo sirio bajo la protección de militares y compañías de seguridad privadas. Según los cálculos de Moscú, este contrabando a otros países reporta cada mes a las agencias gubernamentales de EEUU más de 30 millones de dólares.GARA