2019/11/09

Arturo Puente
Periodista
Caza mayor
Sánchez ya avanzó sus planes en julio. Va a caza mayor y quiere que sea el PP quien se sacrifique. No es solo una cuestión de venganza.

Hipótesis. ¿Y si Sánchez no se hubiera metido en el actual atolladero por error? ¿Y si en esta repetición electoral Sánchez solo estuviera poniendo en marcha la segunda parte del plan iniciado en la investidura fallida, cuando exigió los votos del PP para no depender de los malvados secesionistas? Acepto la máxima de que no hay que atribuir a la maldad lo que puede explicarse por estupidez, pero me cuesta pensar que en el PSOE simplemente se hayan olvidado de sumar y restar.

Porque esto va de sumar y de restar y de poco más. No hace falta ser un genio para ver que en España hay dos bloques, uno a la izquierda y otro a la derecha, y que ninguno de ellos parece capaz de conseguir los 176 diputados mágicos. Podría pasar, claro, todas las elecciones tienen un componente de lotería. Pero ni parecía probable en abril ni parece probable hoy. Y de lo que sí podemos estar seguros es de que habrá entre 20 y 30 diputados independentistas, si no son más, entre la veintena segura de los catalanes y los entre dos y media docena que siempre entran del independentismo vasco. Esta vez incluso podrían volver uno o dos gallegos.

Por lo tanto, casi un 10% de los diputados de la Cámara que, en ausencia de mayorías absolutas en el bloque, volverían a tener las llaves de la Moncloa. A no ser que se rompan los bloques. A no ser que para no dejar la patria en manos de la Antiespaña alguien se sacrifique y deje gobernar al otro. Para ese papel todo el mundo miraba a Rivera, pero las encuestas le van tan mal que a lo mejor ni siquiera sirve para eso.

Pero Sánchez ya avanzó sus planes en julio. Va a caza mayor y quiere que sea el PP quien se sacrifique. No solo es una cuestión de venganza: sería la forma más fuerte de dar estabilidad al Estado ante la amenaza separata. Lo cual, por cierto, no deja de ser una victoria por adelantado para el soberanismo galeusca que, dentro de sus diferentes dinámicas, vive una nueva edad de oro electoral y al que más le valdría comenzar a pensar en cómo seguir golpeando en otros frentes más allá del Congreso.