2019/11/14

RICARDO ROMERO «NEGA»
CANTANTE

La historia de Los Chikos del Maíz arranca al borde del cráter de un volcán en erupción. La oleada de ilusión que supuso el 15-M dentro de la militancia de izquierdas del Estado español protagonizó el despegue de su propuesta rapera y revolucionaria con el lanzamiento de «Pasión de Talibanes». En «Comanchería», su nuevo disco, el trío reflexiona sobre el inevitable desgaste que produce el paso del tiempo.

«El disco tiene un tono más pesimista, estamos menos cabreados y más desencantados»
Izkander FERNANDEZ
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Siempre atentas, certeras y veloces, las rimas de Los Chikos del Maíz recuerdan que la lucha por las libertades sociales es continua. Pero el inestimable paso del tiempo acaba por aparecer incluso en el ánimo de los más vivaces. El trío de Valencia presentará “Comanchería”, su nuevo trabajo discográfico, mañana en la sala Kubik de Gasteiz. Durante los catorce cortes que componen el nuevo cd, Tony y Nega reflexionan sobre el cansancio producido por la sobreexposición y el paso del tiempo. Sin embargo, en la enérgica “No pasarán” recuerdan que «al fascismo no se le argumenta, se le destruye».

Los resultados de las elecciones generales del pasado domingo arrojan una conclusión paradójica: el fascismo que nunca se fue ya está aquí. ¿Cuál es su impresión?

No sé si habrá 3 millones de fascistas en este país de los que memorizan las obras de Primo de Rivera pero quizá tenemos que empezar a asumir que hay 3 millones de frustrados que canalizan esa frustración machacando al de al lado, al más débil, al migrante, al de fuera, al colectivo oprimido y al diferente. Y quizá no es que la izquierda no sepa explicar su discurso, quizá es que saben perfectamente lo que están votando y sencillamente son así, una banda de cazadores, garrulos y usuarios de “forocoches”. Y votan a VOX porque así se sienten seguros, reafirmados, porque prefieren comer mierda y tener pensiones privadas si es a costa de machacar a Catalunya, al feminismo y a los menores extranjeros no acompañados.

Otra noticia triste es el golpe de estado en Bolivia.

Lo de Bolivia es un drama, nada nuevo en Latinoamérica. El golpe de estado es el precio que pagar por defender a los más débiles, a los más machacados, a los indígenas. Lo más vergonzoso de todo es el silencio cómplice de la comunidad internacional. En Bolivia la comunidad internacional calla porque espera ser la primera beneficiada con el saqueo de los recursos naturales que se viene haciendo.

Quizá como consecuencia de este clima, en «Comanchería» se percibe un tono menos ilusionante, oscuro.

Es cierto que el disco tiene un tono más pesimista. Supongo que estamos menos cabreados y más desencantados. Pero también lo considero algo inevitable ya que nosotros empezamos con 25 años y ya veníamos de militar, de estar en la calle y de manifestarnos y al final todo ello crea un desgaste. Entiendo que habrá a quien no le pase y que esté todos los días con una ilusión tremenda de seguir luchando pero a nosotros a veces nos pasa eso, que sufrimos de desidia y de desencanto.

El cambio en la situación política desde su nacimiento como grupo hasta estos días tampoco habrá ayudado.

Pues sí, tuvimos una oportunidad muy ilusionante…. Parecía que todo estaba ahí con el 15-M o con Podemos y hemos pasado a un posible pacto entre PP-PSOE y a una extrema derecha más fuerte que nunca. Quien tenga fuerzas para ser feliz y optimista que me cuente el secreto.

En «Anatomía de un asesinato» bromean con la posibilidad de escribir sobre «arroz y gatos» en caso de que todo vaya bien y puedan olvidarse de sus temas clásicos. ¿Eso sería posible?

Ojalá. Eso sería una buena señal. Significaría que hemos vencido y que podemos dedicarnos a cosas más mundanas. Creo que seríamos capaces de escribir varios discos hablando de gastronomía, que es una de nuestras pasiones. El arroz, las cremas, el picoteo, las tapas… lo veo.

¿Cuánto hay de inercia y cuánto de reflexión en «Comanchería»?

Pese a que pueda sonar un tanto arrogante creo que las dos cosas. Mitad y mitad. Por mucho que reflexiones, y para este disco lo hemos hecho mucho, siempre necesitas un poco de esta inercia o de esta deformación profesional que nos convierte en un grupo, con su identidad, su idiosincrasia y su carácter propio.

¿Cómo surge la utilización de «Comanchería» como título del disco?

“Comanchería” sería un punto de partida sobre el que trabajar el disco, una idea a nivel conceptual desde la que arrancar el disco. Vimos la película, a esos dos hermanos denunciados que deciden atracar bancos y nos gustó mucho. Siempre nos ha gustado el western y “Comanchería” es un western moderno que nos encantó.

En sus letras se hacen múltiples menciones a la cultura pop. ¿Es la cultura pop un sistema de anclaje a la realidad necesario incluso cuando se quiere luchar contra esta realidad?

Sí, claro. Creo que la cultura pop lo acaba impregnando todo. Además, un disco es hijo de su tiempo y tú cuando escribes, vives en determinado lugar y en determinado año. No puedes escapar a eso.

¿Nota el desgaste de los años y los discos o se ve con la misma energía de siempre?

Lo noto mucho. Entiendo que hay gente que disfruta siendo un personaje público pero a mí, con los años, cada vez me cuesta más. Catorce años de carrera al final te acaban pasando factura.

¿Se ha parado alguna vez a comparar sus inicios con la actualidad?

Está claro que le debemos mucho a internet. Recuerdo que nuestras primeras maquetas comenzaron a moverse en foros a través de internet. Pero todo aquello estaba muy alejado de la explosión de los últimos años con redes sociales y demás. Quizá sea eso lo que más desgasta el carácter, las redes sociales.

¿Hemos asistido a lo largo de los últimos diez años y gracias a internet al nacimiento de una escena alternativa capaz de hacer frente en cuanto a público y capacidad de convocatoria a las propuestas mainstream?

Creo que realmente no es algo nuevo. Creo que eso ha pasado siempre. Ya en los ochenta grupos como Leño, Eskorbuto, Kortatu y La Polla metían a mucha gente en sus conciertos y eran sistemáticamente ignorados por los grandes medios, que preferían a Modestia Aparte y a Alaska. Creo que en ese sentido la historia es un bucle que se repite. Es cierto que vivimos un gran momento tanto en la escena hip hop como en una escena más abierta o alternativa. Están Kase.O, Berri Txarrak y La MODA, por ejemplo, llenando recintos y metiendo tanto público que pueden llegar a tutear a gente que sale en Los 40.

¿Esta podría ser la cara buena de las redes sociales?

Queda claro que ya no necesitas a la tele o a la radio para llenar un pabellón de diez o veinte mil personas y que la herramienta que te da potencia y que posibilita todo esto son las redes sociales, sí. Gracias a esas herramientas te ahorras dinero en cartelería, llegas a más gente con más interés en lo que haces y escuchan tu música a miles de kilómetros. Está claro que todo eso es positivo y que esa sería su cara amable. Pero las redes sociales son duales y tienen un reverso tenebroso y que tiene que ver con el desgaste y la sobreexposición que explicaba antes.

¿Es «El extraño viaje» el tema con más carga melancólica e introspectiva de Los Chikos del Maíz? ¿Cuánto aporta la colaboración de Ana Tijoux?

Sí que tiene un punto melancólico e incluso triste y probablemente sea nuestro tema más cercano a esas sensaciones. Es un tema con mucha historia y es uno de mis favoritos. La base la saqué viajando por Bolivia y Perú, cuando tuve relación con músicos de allí. Gente muy auténtica y combativa. De allí me traje los acordes de las guitarras andinas y, cuando empezamos a trabajar en ella y teníamos las bases montadas, vimos que iba a sonar genial. Con Ana Tijoux la cosa fluyó muy bien. La chica es un encanto y una profesional y estamos muy contentos de haber trabajado con ella.

Kase.O, La Charli o SFDK, por ejemplo, han colaborado en este disco. ¿El rap del Estado español es un terreno especialmente solidario?

Nos sorprendió mucho que cuando empezamos a proponer colaboraciones la gente respondía afirmativamente y con muchas ganas e ilusión. Ha sido algo muy emocionante. Estamos muy contentos y orgullosos de las colaboraciones. Con todas. No solo con las más potentes. Desde Monty Peiró y Erick Hervé, a SFDK o La MODA, Kase.O o La Charli. Muy emocionados con sus aportaciones.

¿Es el trap un enemigo?

No. Ningún género es ningún enemigo. En todos los géneros hay gente y música maravillosa y gente y música estúpida. Lo que sí criticamos es la figura del rapero perdonavidas e individualista que hace una oda al consumismo y que rinde culto a las grandes marcas.

Mañana presentan «Comanchería» en Euskal Herria. Sala Jimmy Jazz, Gasteiz. ¿Notan en Euskal Herria más sensibilidad hacia los conceptos a los que canta Los Chikos del Maíz en sus canciones?

Desde el primer día. Euskal Herria es a nivel musical nuestra primera casa y a nivel humano nuestra segunda casa. Principalmente por la tradición de organizaciones juveniles, de política en la calle y de asamblearismo. Y claro, porque siempre hemos sido muy bien recibidos. De hecho, las entradas de Gasteiz y de Iruñea se agotaron hace semanas y a las de Bilbao les queda poco pese a que estamos ampliando aforo.

Un disco es hijo de su tiempo y, cuando escribes, vives en determinado lugar y año. No puedes escapar a eso.

Votan a VOX porque así se sienten seguros, prefieren comer mierda y tener pensiones privadas si es a costa de machacar a Catalunya, al feminismo y a los menores extranjeros no acompañados.