EL CINE VASCO, PROTAGONISTA EN LA FIESTA DE NOMINADOS
CON «LA TRINCHERA INFINITA» COMO PUNTA DE LANZA, ESTE AñO LOS PROFESIONALES DEL CINE DE EUSKAL HERRIA ACAPARAN VARIAS CANDIDATURAS A LOS GOYA.

El glamour conlleva sus propias servidumbres y la solemnidad es una de las más acusadas. La fiesta de los nominados a los Goya de este año, que tuvo lugar el lunes por la noche en una conocida sala de fiestas de Madrid, estuvo marcada por la ausencia de algunos de los candidatos de más tirón pero quizá esa circunstancia contribuyó a que el evento rezumara ese aire distendido que suele haber en las reuniones entre colegas. Belén Cuesta, protagonista de “La trinchera infinita” y candidata por este papel al Goya a la mejor interpretación femenina lo dejó claro cuando, en declaraciones a GAR, dijo: «La experiencia de rodar esta película ha sido tan buena que lo que más ilusión me hace de estar hoy aquí es la posibilidad de reencontrarme con todo el equipo y poder tomar un vino con ellos». La película de Jon Garaño, José Mari Goenaga y Aitor Arregi, que aspira a quince estatuillas, fue una de las más representadas en una fiesta donde Antonio Banderas, Luis Tosar o Antonio De la Torre, excusaron su no asistencia por compromisos profesionales. Otros, como Pedro Almodóvar o Penélope Cruz, simplemente, no comparecieron. Los que lo hicieron, como el gasteiztarra Karra Elejalde, se presentaron relajados, restando trascendencia a la competición y remarcando que el verdadero premio era estar ahí: «El premio para un actor, tal y como están las cosas, es trabajar. Yo ya me siento recompensado por haber podido participar en una película como ‘Mientras dure la guerra’ a las órdenes de un cineasta como Amenábar. El reconocimiento es ese, que haya habido unos responsables de casting y un director que me hayan tenido confianza, que se hayan arriesgado a ofrecerle un personaje como el de Unamuno al tipo de ‘Airbag’ y de ‘Ocho apellidos vascos’. A partir de ahí pensar en ganar el Goya se me antoja algo fatuo. Además, la competencia entre actores no tiene mucho sentido. Cada uno de nosotros ha interpretado papeles distintos en registros diferentes. Es como si te preguntan ‘¿prefieres el flan o los puerros con patatas?’».
La misma falta de expectativas mostrada por Elejalde era compartida por los directores de “La trinchera infinita”. Para ellos estar en los Goya se ha convertido en algo habitual. Quizá por eso este año están más tranquilos, como manifestó Goenaga: «Cada vez vamos conociendo mejor este tinglado y eso es bueno porque uno está menos nervioso y más abierto a disfrutar». Aitor Arregi, por su parte, reconocía a GARA que «cada edición de los Goya es distinta. Con ‘Handia’ conseguimos trece candidaturas, fuimos la peli más nominada del año y aun así no éramos los favoritos. Este año ‘La trinchera infinita’ está nominada a quince premios pero hay dos películas que nos superan en candidaturas, así que uno no sabe muy bien qué puede salir de todo esto».
Excelencia del cine vasco
Más allá de cábalas, lo cierto es que la lluvia de nominaciones que atesora la película viene a refrendar el buen momento que vive el cine vasco, algo que ya quedó patente con los diez galardones que obtuvo “Handia”: «Nos hace especial ilusión que, tal y como ocurrió con nuestro anterior largometraje, todos los departamentos técnicos que han participado en la película hayan obtenido nominación. Muchos de ellos, además, repiten y eso demuestra que en Euskal Herria, a nivel técnico, se está haciendo muy buen cine», comentaba Goenaga. A su lado, Jon Garaño quiso poner en valor el hecho de que «este año ha sido especialmente bueno para el cine vasco. Aparte de nuestra película están ‘El hoyo’ y ‘Ventajas de viajar en tren’, que han conseguido tres y cuatro candidaturas respectivamente. Son dos trabajos sorprendentes y muy buenos, además ambos optan a la mejor dirección novel. También está nominada una película de animación como ‘Elcano y Magallanes’, y Raúl de la Fuente con ‘El infierno’ opta al mejor corto documental. Creo que es una buena representación del cine que estamos haciendo en Euskal Herria».
Las palabras de Garaño son refrendadas por Galder Gaztelu-Urrutia. El realizador bilbotarra es uno de los dos cineastas vascos nominados este año a la mejor dirección novel (el otro, Aritz Moreno, autor de “Ventajas de viajar en tren” no acudió a la fiesta de nominados por hallarse en Japón promocionando su película). Para Gaztelu-Urrutia, lejos de constituir una novedad, «la calidad técnica de los equipos vascos viene de lejos, lo que ocurre es que antes tenían que irse a trabajar a Madrid o a otras partes del Estado y ahora nuestro cine está alcanzando visibilidad y su trabajo se ve reconocido, pero no es que hayan aparecido de la nada, siempre han estado ahí». Esa calidad se percibe en una película de género como “El hoyo”, que tras llamar la atención de la prensa internacional en el festival de Toronto, fue la ganadora del último Festival de Sitges. Por eso mismo, pese a ser reconocida en categorías como mejor guion original o efectos especiales, llama la atención la ausencia de nominaciones que tiene el film en las categorías llamadas técnicas, dada su poderosa factura: «Bueno, mi nominación como mejor director novel viene un poco a representar a todos los departamentos que han participado en la película, así que si me dan el Goya este irá dedicado a ellos. Pero la cosa está difícil», comentó Gaztelu-Urrutia.
El valor de un Goya
Casi todos los cineastas vascos presentes en el evento coincidieron en que ganar un Goya cotiza caro pero también en que estos premios confieren una visibilidad importante a las películas galardonadas: «‘Handia’ tuvo una segunda vida comercial tras ganar los diez Goyas, de hecho ingresó unos cuantos miles de euros más que cuando fue estrenada», comentó Arregi. Raúl de la Fuente que con “El infierno” opta al Goya al mejor corto documental es de la misma opinión. Él también puede hablar con conocimiento de causa ya que hace seis años se hizo con el premio en esa misma categoría por “Minerita” y el año pasado obtuvo el Goya al mejor largometraje de animación por “Un día más con vida”: «Mi objetivo es que muchas personas puedan conocer una historia como la que cuento en ‘El infierno’ que, por alucinante que parezca, es real y está sucediendo en Freetown. Desde ese punto de vista estar nominado al Goya contribuye precisamente a eso, a dar visibilidad a la película, lo mismo que haber ganado el Festival de Varsovia, lo que nos ha permitido entrar en la preselección para los Oscar». No obstante, los hay más escépticos sobre el valor real de estos premios. El bilbotarra Gaizka Urresti, que opta al Goya como mejor documental por “Aute retrato” y que en 2013 consiguió el premio al mejor corto de ficción por “Abstenerse agencias”, nos comenta que «los Goya tienen menos importancia de lo que pueda parecer. El hecho de ganarlo no me facilitó encontrar financiación de cara a mi primer largo, “Bendita calamidad”. Con o sin Goya cada nuevo proyecto que emprendes debes afrontarlo como si se tratase de la primera película que haces». Pese a ello, Urresti siente que su documental (que ha sido el film de no ficción más taquillero del año) «ha conectado muy bien con el público y también con los académicos porque Luis Eduardo Aute es un personaje muy querido y la película deja muy buen sabor de boca».
Más allá de las quinielas y de las expectativas que cada quien manejaba de cara a unos premios que se entregarán en Málaga el próximo 25 de enero, los asistentes a la fiesta de los nominados que tuvo lugar el lunes elogiaron este evento como una oportunidad para el reencuentro: «Aquí lo mismo te encuentras con compañeros con los que has estado trabajando hace media hora que con gente que hace diez años que no ves y eso es muy emotivo», comentaba Karra Elejalde. La actriz Belén Cuesta, por su parte, se mostraba emocionada por volver a coincidir con Garaño, Goenaga y Arregi: «Aparte del enorme talento que tienen y del clima de compañerismo que impregnan en sus rodajes, como personas son impresionantes».

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