Mikel INSAUSTI
DIOS MÍO, ¿PERO QUÉ TE HEMOS HECHO... AHORA?

Bajo la amenaza de tener que dejar la patria

En otras ocasiones ya he comentado que Christian Clavier es el continuador humorístico de Louis De Funes, al encarnar también al maduro gruñón que se ve metido en situaciones rocambolescas que además de sacarle de quicio le hacen perder las formas y hasta la corrección política acorde con un burgués de buena educación.

Es un filón que el comediógrafo Philippe De Chaveuron no duda en explotar al máximo, y a buen sguro que no dejará de hacerlo mientras pueda. Sin hablar de continuación explícita del éxito de taquilla “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” (2014), ya se ha encargado de dirigir películas del mismo corte, igualmente protagonizadas por el susodicho Christian Clavier, toda vez que “Con los brazos abiertos” (2017) era más de lo mismo, con el actor repitiendo el papel de racista que trata de disimular en público tal condición, pero reconvertido en un intelectual que comete el error de animar en un programa de televisión a que la gente acoja a un refugiado en su casa, por lo que uno aprovecha para presentarse en su casa e instalarse en ella.

Debido a que no funcionó igual que su precedente era cuestión de hacer una secuela en toda regla, y de tal necesidad comercial nace “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho... ahora?” (2019). La continuidad argumental se consigue bastante bien de la mano de una premisa que funciona, a raíz de que los cuatro yernos inmigrantes quieren llevarse a las hijas del protagonista a sus respectivos países, algo que no puede consentir de chovinista que es. Además está la incomodidad de tener que viajar y coger aviones rumbo a zonas del mundo con sus conflictos locales e internacionales. El problema es que le falta desarrollo a la idea inicial, en la medida en que se repiten los lugares comunes planteados por la película madre, haciendo que el conjunto se vuelve previsible y repetitivo con tal de recaudar.