Mikel INSAUSTI
Crítico cinematográfico

Cholitas escaladoras

La labor divulgativa de algunos documentales resulta impagable, y los 2.000 euros que se llevó “Cholitas” (2019) en el Mendi Film Festival son tan simbólicos como el Eguzkilore correspondiente al Premio del Jurado. Gracias a sus imágenes el mundo entero puede admirar a estas cinco mujeres aimaras, que han podido revertir lo que de despectivo y colonialista tiene el termino “chola” hasta lucirlo con orgullo de mujeres indígenas, demostrando que son capaces de hacer cuanto se propongan, por encima del patriarcado y del machismo restrictivo imperante en Bolivia y otros países del cono sur.

La característica identitaria que hace tan llamativa la odisea de las cholitas escaladoras es que ascendieron al Aconcagua con sus trajes tradicionales, que incluyen el sombrero de ala corta, la blusa o chaquetilla, la manta y, sobre todo, la pollera o falda. Ya las habíamos visto jugar al fútbol de tal guisa, pero ascender a cimas por encima de los 6.000 metros con la única indumentaria deportiva de unas botas de montaña es algo insólito.

Ahora se proponen subir al Everest para dar a su reto una mayor repercusión si cabe, reivindicando así su sitio en el mundo como mujeres de pleno derecho. Les ayuda en su gesta, con edades que oscilan entre los 42 y 50 años, el ser hermanas o esposas de guías y porteadores del Huayna Potosí, acostumbradas a trabajar a gran altura para las expediciones.