2020/03/30

Iñaki Lekuona
Periodista
Karma

Los alemanes se llevaron a nuestros judíos y ahora nos devuelven árabes». La frase la pronunció Patrick Devedjian, hijo de un refugiado huido del genocidio armenio y que en lugar de aprender de ello, en lugar de ser consciente de pertenecer a una minoría maltratada por la Historia, decidió comenzar su carrera política en la organización de extrema derecha francesa Occident, donde se dedicaba a agredir a universitarios de izquierda en aquellos años oscuros de De Gaulle en los que al final todo reventaría, sin reventar, en mayo del 68. Su militancia ultranacionalista le duró poco, porque al poco tiempo fue expulsado por chivato, llevándose además a su casa una soberana paliza de sus antiguos correligionarios. Pero Patrick Devedjian no desistió. Siguió en la senda de la res pública hasta acabar como ministro de Libertades Locales en la última presidencia de Chirac, un puesto merecidísimo sin duda a tenor de su trayectoria, guiada por la cruz celta, símbolo de Occident y a la vez práctica mirilla con la que hacer diana, por ejemplo, sobre los musulmanes. Este ferviente sarkozysta, sexagenario presidente del departamento de Hauts-de-Seine, acaba de fallecer víctima del coronavirus, una enfermedad que está dejando en evidencia los recortes en sanidad que se decidieron cuando él era ministro. Quién sabe si en Armenia a esto también le llaman karma.