Koldo LANDALUZE
DONOSTIA

Spielberg retorna a las convulsas calles de «West Side Story»

Steven Spielberg ha querido cumplir el sueño que albergó desde hace años, filmar una nueva versión del musical «West Side Story». El cineasta ha revelado que a través de esta nueva versión, que se estrenará el 18 de diciembre, quiere incidir en el odio que genera la xenofobia y ha otorgado mayor protagonismo a los personajes latinos. Robert Wise y Jerome Robbins filmaron la primera y magistral adaptación cinematográfica en el año 1961.

West Side Story
West Side Story

La primera cuestión que surge en torno al remake de “West Side Story” que ha rodado Steven Spielberg se concreta en el porqué de esta apuesta que, a primera vista, resulta innecesaria debido a que la primera versión fílmica dirigida por Robert Wise en el año 1961 ha soportado muy bien el paso del tiempo y,, salvo la presencia del soso Richard Beymer en el rol de Tony,, el resto del conjunto goza de un acabado magistral.

La respuesta a esta cuestión la realiza el propio Spielberg a la hora de afirmar que «‘West Side Story’ ha sido esa tentación persistente a la que finalmente he cedido». Dicho de otra manera, Spielberg se ha permitido un capricho cinéfilo tan coherente como el que se permitió Scorsese a la hora de filmar el remake de ‘El cabo del terror’, que dirigió en 1962 J. Lee Thompson.

A estas alturas, Spielberg puede hacer creativamente lo que le venga en gana porque, a pesar de tener una filmografía en la que se alternan evidentes altibajos, forma parte –junto a George Lucas, Francis Ford Coppola y el mencionado Scorsese, entre otros– de una generación de directores que reactivaron por completo Hollywood en los años 70 y la convirtieron en la gran industria audiovisual que es hoy en día.

En su exposición, el autor de piezas maestras como “Tiburón” también afirmó, en una extensa carta de agradecimiento a su equipo de rodaje, que «este ha sido un viaje sin precedentes: un encuentro alegre, increíblemente conmovedor e infinitamente sorprendente con la historia y la partitura de uno de los mejores musicales del mundo. Todos los días de los últimos cuatro años durante los cuales nos hemos estado preparando, lanzando, imaginando ‘West Side Story’ yo y mi equipo, el elenco y el equipo hemos estado siguiendo los pasos de cuatro gigantes: la comprensión, orientación y apoyo de Leonard Bernstein, Arthur Laurents, Jerome Robbins y Stephen Sondheim, así como el apoyo de las familias de Bernstein, Laurents y Robbins; les debo más de lo que pueda expresar».

La nueva versión, que se estrena el próximo 18 de diciembre, cuenta además con una de las actrices del elenco original, Rita Moreno, que en la versión de hace 60 años le valió un Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación de Anita y que esta vez vuelve con el personaje de Valentina, dependienta en una tienda.

Cumplidos los 88 años, Moreno, que en esta entrega es también productora ejecutiva, le ha cedido en el nuevo filme el papel de Anita a la actriz Ariana De Bosé, reputada actriz de teatro que ha sido nominada a los destacados premios Tony. Al contrario que el largometraje de 1961 –que contaba en sus roles protagonistas con Natalie Wood, Richard Beymer, Russ Tamblyn y George Chakiris–, el elenco actual está integrado por varios actores de ascendencia puertorriqueña que interpretan los personajes latinos, en especial miembros de la banda Sharks.

Spielberg explicó que su intención era reflejar «el extraordinario talento en la comunidad latina multifacética de Estados Unidos. Tenía muchas ganas de contar la experiencia de los puertorriqueños en Nueva York, de la inmigración en este país y las dificultades para ganarse la vida, tener hijos y luchar contra los obstáculos de la xenofobia y los prejuicios raciales».

 

Amor y odio en las calles

Desde la primera nota hasta el último chasquido de dedos, “West Side Story” es uno de los musicales más importantes y representativos del teatro universal.

La partitura, a cargo de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, es unánimemente reconocida como una de las mejores en la historia de los musicales, el texto de Arthur Laurens continúa siendo tan conmovedor y actual como el primer día y las coreografías originales de Jerome Robbins ocupan un lugar de honor en la leyenda del baile contemporáneo.

De su mano, la más grande historia de amor que primero imaginó Shakespeare en su obra “Romeo y Julieta”, irrumpió con fiereza en los escenarios de Broadway para convertirse en todo un hito.

En su libreto, Arthur Laurens traslada la tragedia de los amantes de Verona a los populosos barrios neoyorquinos, en donde dos jóvenes quedan atrapados por el enfrentamiento entre dos bandas callejeras, los americanos de raíces europeas agrupados en la banda  Jets y los puertorriqueños Sharks.

La dinámica de las coreografías cuenta con el refuerzo de ritmos que fusionan variantes jazzísticas y estilos latinos dentro de un irrepetible repertorio de temas que hoy en día son considerados como clásicos.

Entre ellos figuran la ácida visión del sueño americano y la feroz crítica al consumismo que comparten los puertorriqueños en “America”, la crítica social y policial que topamos en la canción “Gee, Officer Krupke!” y temas tan sensibles como “Maria”, “Tonight” o “One Hand, One Heart”. En resumen, desde el telúrico prólogo hasta el epílogo titulado “Somewhere”, cada uno de los quince temas que conforman “West Side Story” hacen de este musical una de las cumbres del género.

 

Wise en Donostia

En el año 1994, Zinemaldia organizó un antológico maratón cinematográfico que pudo ser disfrutado en una gigantesca pantalla en el Velódromo de Anoeta. Incluía una sesión continua de cinco obras maestras: “Los tres mosqueteros” –la mejor versión fílmica del clásico de Dumas que fue filmado por George Sydney–, “Tierra de faraones” de Raoul Walsh, “El hombre que pudo reinar” de John Huston, “Grupo salvaje” de Sam Peckinpah y “West Side Story” de Robert Wise y Jerome Robbins.

A aquella cita acudió el propio Wise, que no quiso perderse la ocasión de disfrutar del visionado de su película en una pantalla de 370 metros cuadrados.

Finalizada la proyección de “West Side Story”, un visiblemente emocionado Robert Wise se alzó de su asiento para agradecer los aplausos del abarrotado recinto.

La filmación de la primera versión cinematográfica del musical no se realizó únicamente en exteriores. Siete gigantescos platós se encontraban en constante uso para rodar y ensayar. Según expresó el coreógrafo y codirector del filme, Jerome Robbins, «en el teatro, usamos decorados extremadamente estilistas, los cuales por supuesto eran irreales, decorados que no podían adaptarse a la versión cinematográfica de la obra. Esto supuso un cambio de la coreografía a un decorado mucho más realista».

Para subrayar la atmósfera de tensión que emana de las calles,  Robbins prolongó los primeros 16 segundos de baile de la obra de teatro a los 45 utilizados en la película por que «sentía que me llevaría más tiempo, hablando en términos cinematográficos, seducir a la audiencia y adaptarles a la atmósfera…».

Los 22 actores que formaban parte de las bandas de los Jets y los Sharks ejecutaron el mítico prólogo del filme en el área de los suburbios de Manhattan. Robbins ensayó con todos ellos durante tres meses antes de arrancar el rodaje.

Su obsesión metódica se prolongó durante la filmación, donde las escenas se repetían una y otra vez, lo que provocó que el presupuesto se disparara y motivó a su vez su despido. Wise filmó una película que cosechó diez Óscars y exigió a la productora que Robbins recogiera junto a él el galardón destinado a Mejor Director.