GARA
KIEV

El incendio que despierta la radiactividad de Chernobil sigue su avance sin control

El humo de un incendio que afecta ya a más de 3.000 hectáreas de la zona de exclusión de Chernobil está multiplicando por 16 los niveles de radiactivdad. Parte de la nube alcanzó ayer la propia Kiev.

Diez días después de que un incendio natural en los bosques cercanos a la central de Chernobil disparara la radiactividad en la zona, los bomberos ucranianos siguen sin ser capaces de poner coto a las llamas. Los medidores Geiger en la zona de acceso restringido registran indicadores de radiactividad que multiplican por 16 los marcadores normales. Y la nube radiactiva se está moviendo hacia zonas más pobladas.

Las autoridades ucranianas informan de que, desde la catástrofe nuclear que se desató en 1986, las mediciones en la zona nunca han conseguido normalizarse. Sin embargo, estos índices de radioactividad registrados desde la semana han puesto sobre alerta a la propia Kiev. Los científicos apuntan a que es el humo que origina el incendio el medio en el que viajan estas partículas radioactivas. Los árboles, a lo largo de estas tres décadas y media, absorbieron parte de la radioactividad y al arder, las partículas han vuelto al aire.

El fuerte viento de estos días, además, está jugando en contra de los 400 bomberos que trabajan en la zona de exclusión. No solo empuja las llamas por zonas boscosas sin darles opción a contener el fuego, sino que las llamas se acercan cada vez más a la antigua central nuclear, con lo que potencialmente la radiación que pasará al humo se hará cada vez mayor. Las labores de los últimos días se están centrando en cortafuegos que intenten salvar esta zona aneja a la central.

Las hectáreas que el fuego ha quemado dentro de la zona de exclusión superan ya las 3.000, según el último recuento oficial. El humo que se levantó está trasladando parte las partículas hasta la capital del país, donde se esperaba que restos de la nube tóxica comenzaran a depositarse desde ayer mismo.

Una imprudencia, el origen

Las autoridades apuntan a un posible culpable de este incendio. No se trata de un pirómano, sino de un agricultor que no cumplió con las medidas de seguridad cuando intentó hacer una quema de rastrojos. Con todo, los incendios dentro de la comarca en la que se encuentra la central suelen ser frecuentes. De hecho, la presencia de partículas radioactivas en humos de incendios forestales ya se había detectado anteriormente, si bien este es el episodio más grave que ha sucedido desatado por un fuego de este tipo.

Como precedente último, en el año 2017, los bomberos tuvieron que atajar un fuego desatado dentro del tercer reactor .

Cabe recordar que Ucrania construyó un gigantesco sarcófago de hormigón en el año 2016, que empleó para cubrir la central y parar la radiación que seguía emanando de allí. En principio, esta colosal obra de ingeniería debiera bastar para garantizar la seguridad en la zona durante un siglo.

A día de hoy, la radiación continúa afectando a miles de habitantes de Bielorrusia, Ucrania y Rusia, donde se halla el 70% de los 200.000 kilómetros cuadrados de terrenos contaminados

El actual incendio desatado a 30 kilómetros de la central soviética llega justo cuando la zona parecía haber renacido como un atractivo turístico. Una popular serie de televisión de la cadena HBO que rememoraba el episodio (y que no gustó al Kremlin) había impulsado las visitas a la zona de exclusión de la central nuclear.