Una mujer por encima de la moral

Aunque Paul Verhoeven llevaba diez años sin dirigir, y en la actualidad es ya octogenario, fue capaz de volver a ponerse detrás de la cámara con más energía que nunca en “Elle” (2016), con la que ganó dos Globos de Oro y dos premios César, repitiendo en ambas oportunidades como Mejor Actriz la incomparable Isabelle Huppert. Su complejo y provocativo papel se parece a algunos de lo que había hecho para Chabrol o Haneke, tratándose de una mujer que se sitúa por encima de la moral dominante, y que se maneja según sus propios códigos de conducta, también cuando sufre una violación y reacciona de manera tan fría como calculada, para asombro de las personas de su entorno más cercano.
Las peculiaridades de la protagonista hacen que “Elle” (2016) sea un thriller de venganza diferente a cuantos se recuerden, ya que sus patologías se remontan a la influencia de un padre asesino. De la misma manera que gobierna su empresa con mano firme, así se comporta en sus relaciones con las demás, desprovista de empatía o complejos que la hagan detenerse ante nadie. El cineasta holandés y su coguionista David Birke saben imprimir cinismo y humor negro a la novela original de Philippe Djian, autor al cual el cine debe mucho a tenor de otras adaptaciones como la de Jean-Jacques Beineix en “Betty Blue” (1986) o la de los hermanos Larrieu en “El amor es un crimen perfecto” (2013). No hay que olvidar que Verhoeven ha ido siempre en contra de las convenciones burguesas, desde que irrumpiera en el panorama internacional con “Delicias turcas” (1973), para luego asaltar Hollywood con “Instinto básico” (1992).

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