La obligatoriedad de las mascarillas cobra fuerza en el debate político

El uso generalizado de mascarillas ha pasado de ser una opción desdeñada por las instituciones, tanto por el Gobierno español como incluso hasta fechas recientes por el Ejecutivo de Lakua, a ser necesario para utilizar el transporte público y posiblemente obligatorio en el futuro inmediato para acceder a espacios públicos. Al menos esa es una posibilidad que ya se ha puesto sobre la mesa, según indicaron ayer medios que conocen las interioridades del Gabinete de Pedro Sánchez.
Durante la mañana se especuló incluso con que el presidente español comparecería por la tarde para hacer algún tipo de anuncio al respecto, y aunque finalmente no hubo rueda de prensa, la obligatoriedad de las mascarillas fue un asunto que estuvo presente toda la jornada.
«Altamente recomendable»
Así, preguntado al respecto, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, admitió que «el de las mascarillas es un tema recurrente» entre los técnicos, que consideran que «son una buena medida de prevención» que «puede ayudarnos muchísimo». «Creo que el uso de mascarillas es altamente recomendable», dijo Simón, «sobre todo cuando alguien se cruza con otras personas en un espacio en el que no puede mantener las distancias».
Pero también advirtió de que «si al final se hace obligatorio, habrá que valorar muy bien cómo se explicitan las excepciones de uso o las personas que tengan la posibilidad de no utilizarlas por sus condiciones personales». «Hay muchos factores, al margen de los meramente técnicos; factores que pueden facilitar el control de la vía pública, factores políticos, de educación, que nosotros no manejamos bien y que los grupos que lo controlan tendrán que valorar», apuntó, para concluir que «si el Gobierno toma una decisión, entendemos que lo que habrá que hacer es actuar de una forma lo más racional posible y conseguir que las excepciones se puedan garantizar» para que no acaben siento un «problema» para esos colectivos.
Y es que, según explicó, no todo el mundo las puede usar de la misma manera ni las puede llevar de forma prolongada. «A lo mejor no hay problemas si lo hacen unos minutos en el metro o el autobús, pero más tiempo puede generar problemas a personas con ansiedad, EPOC o cualquier restricción respiratoria importante, también a los niños más pequeños», detalló.
El debate sobre la obligación, o recomendación, de usar mascarilllas es prácticamente global y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido una de las grandes alimentadoras del mismo, pues en semanas cambió un discurso que al principio se resumía en que solo debían llevar mascarillas quirúrgicas las personas con síntomas y las de filtro aquellas que cuidan enfermos a asumir, tras constatar la importancia de los asintomáticos en la expansión de la pandemia, que «usar las máscaras para protegernos no es mala idea». Y lo cierto es que el uso de esta prenda es habitual en países que en los últimos años han convivido con brotes epidémicos parecidos al del covid-19.
China y Véneto como ejemplo
China es el caso más paradigmático, y ejemplo de ello son las declaraciones de George Gao, director general de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades del país asiático y uno de los mayores expertos en torno al nuevo coronavirus en el mundo, quien en una entrevista a la revista “Science”, afirmaba que «las mascarillas deben ser obligatorias para salir a la calle. No usarlas es uno de los grandes errores que se están cometiendo en Europa y Estados Unidos en su lucha contra el coronavirus».
En esa entrevista, Gao resume la situación de forma didáctica y de un modo que puede entenderlo todo el mundo: «Este virus se transmite por gotitas y por contacto cercano. Por eso tienes que llevar una máscara, porque cuando hablas siempre salen gotas de tu boca. Mucha gente tiene infecciones asintomáticas o presintomáticas. Si llevan máscaras, pueden evitar que las gotas cargadas de virus escapen e infecten a otros».
Otro experto chino, el presidente de la Cruz Roja del gigante asiático, Yang Huichuan, llegó a escandalizarse cuando aterrizó en Italia para asesorarles en la gestión del brote y observó que la gente no usaba esa protección que desde hace tiempo es casi una prenda más a vestir en invierno en varias zonas asiáticas.
La «cultura occidental», menos gregaria y también menos disciplinada, hace mucho más difícil un esquema de obligatoriedad.
Aunque no imposible. Véneto fue una de las excepciones en Italia, con test masivos y mascarillas como principales argumentos. Andrea Crisanti, el virólogo que obró el «milagro» de la zona, explicó recientemente que para poder limitar las restricciones será necesario usar siempre la mascarilla y tener la posibilidad de rastrear los contactos que han tenido los positivos.
En una rueda de prensa telemática ante medios extranjeros, este profesor de Parasitología Molecular del Imperial College de Londres y director del Laboratorio de Virología y Microbiología de la Universidad de Padua advirtió de que «si queremos volver a nuestras relaciones, tendremos que usar mascarilla y renunciar a un poco de privacidad». «Me parece un precio que se puede pagar para reactivar nuestras economías», opinó.
Sin embargo, en el continente son algunos países centroeuropeos los únicos que se han lanzado a su uso generalizado. Austria fue uno de los primeros y ordenó el uso obligatorio en los supermercados, siendo los propios establecimientos los encargados de su reparto. Países vecinos con menos casos como Eslovenia, Eslovaquia y República Checa dieron un paso más y extendieron su uso a todo lugar público. En este último caso, además, se aprobaron multas de hasta 10.000 coronas (366 euros) a posibles infractores. Fue sonado el caso en que la Policía llamó al orden a varios nudistas que no la llevaban puesta.
El centro de la epidemia parece haber cruzado el charco y se ha establecido en América, donde países como Honduras y Ecuador han ordenado el uso obligatorio de tapabocas en todo espacio público, mientras otros como Argentina obligan a ponérselo para entrar o permanecer en comercios y dependencias de atención al público.
En EEUU, tras confirmarse la semana pasada dos positivos en el círculo cercano al presidente, Donald Trump, la Casa Blanca ordenó el lunes a los empleados que entren en el Ala Oeste que lleven mascaras siempre que no estén sentados en su escritorio.
El ministro lo planteó el lunes en el Consejo Interterritorial
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, pidió en el Consejo Interterritorial de Sanidad del lunes la opinión de las comunidades sobre la idoneidad de recomendar o imponer a todas las personas llevarla cuando salgan a la calle, aunque según indicó ayer el diario “El País”, citando fuentes de su Ministerio, si se toma alguna nueva decisión se informará a la opinión pública, pero que de momento siguen aplicando los protocolos vigentes, que decretan el uso obligatorio en los transportes públicos y recomendado cuando no se pueda mantener una distancia de seguridad de dos metros.
Uno de los asistentes a esa reunión, el presidente de Asturias, Adrián Barbón, entró ayer en materia y se mostró partidario de obligar a la población a usar mascarillas. «Visto lo visto estos días, me parece sencillamente lo correcto y así lo vengo defendiendo: usar mascarilla siempre», publicó el mandatario autonómico, del PSOE, en su cuenta de Twitter. «Asturias ha demostrado en todo este periodo de tiempo que ha estado a la altura; pero nada de eso serviría si ahora bajamos la guardia», escribió el lunes en esa red social.
De distinto signo político es el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que permanece en la fase 0 de la desescalada y que, en su nueva petición para pasar a la siguiente etapa, también ha planteado la obligatoriedad del uso de las mascarillas. «Nos gustaría que la mascarilla fuera un elemento habitual en nuestro día a día, a medida que fuéramos pasando de fases», manifestó el martes el vicepresidente de esa comunidad, Ignacio Aguado. «Espero, deseo y confío en que el Gobierno asuma esta propuesta de la Comunidad de Madrid y que a partir del lunes que viene no solamente pasemos a la fase 1, sino que además lo hagamos con la obligatoriedad del uso de mascarillas», insistió. La pelota está en el tejado de Sánchez.J.O-I.B.

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