Morricone, siempre comunista
Orson Welles afirmó en una ocasión que, en una película, la música debe de ser el hilo conductor que marca el ritmo de la historia y de las emociones. Si esto es verdad, entonces el maestro de maestros ha sido sin duda el compositor italiano Ennio Morricone, autor de bellísimas bandas sonoras, inolvidables en la historia del cine. Morricone murió el lunes, en Roma, a los 91 años y tanto su muerte como la historia de su vida y de sus éxitos ha sido recogida en los medios de todo el mundo en un merecido tributo a su trabajo. Sin embargo, han sido poquísimos los que han mencionado su pertenencia al Partido Comunista y, sobre todo, el compromiso y lealtad que mantuvo durante toda su vida con las ideas comunistas. Además de ser el autor de las bandas sonoras de los westerns de Sergio Leone, de “Novecento”, “La Misión” o “Cinema Paradiso”, compuso la música de “Operación Ogro”, la película que el también comunista Gillo Pontecorvo rodó sobre el atentado contra Carrero Blanco, realizado por ETA en 1973 y que está basada en el libro escrito por Eva Forest, bajo el seudónimo de Julen Agirre. Morricone incorporó a la banda sonora la música del “Eusko Gudariak” y, aunque entre sus numerosos premios no figura este trabajo, siempre formará parte de nuestra memoria individual y colectiva. Como él mismo afirmó, «los premios no son más que un momento, y en medio, está la vida».

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