.Mikel CHAMIZO
DONOSTIA
Elkarrizketa
ANTTON VALVERDE
COMPOSITOR Y PIANISTA

«Todavía me emociono cuando pienso en Xabier Lete»

El pianista y compositor Antton Valverde ha colaborado con la mayoría de los cantantes de su generación, y muy especialmente con los componentes de Ez dok hamairu y de Oskarbi. Entre todos ellos destaca Xabier Lete, para quien musicalizó sus propios poemas, así como textos de Lauaxeta, Lizardi, Gandiaga... Valverde participará en un homenaje a Lete que tendrá lugar esta tarde en Sarobe de Urnieta.

El homenaje que la Quincena Musical brinda a Xabier Lete comenzará a las 20.00 en el Centro Sarobe de Urnieta, e incluirá algunas de sus canciones más conocidas a las que puso música Antton Valverde.

 

El título del homenaje que van a brindarle a Xabier Lete es significativo: «Hor zaude nunbait». ¿Siguen notando su figura presente en la cultura vasca?

Sin duda. Xabier murió hace diez años pero nosotros lo seguimos sintiendo como si estuviera entre nosotros. El título hace referencia también a dos detalles concretos: a una de sus primeras canciones, “Altzateko jaun”, en la que aparece el verso “Hor zaude nunbait”; y a una de sus canciones más famosas, “Xalbadorren heriotzean”, donde él se dirige al poeta y le pregunta: “Nun hago, zer larretan?”

 

Usted compuso muchísimas canciones para Lete. ¿Cuáles ha escogido para este homenaje?

El formato del homenaje ha ido variando desde la idea inicial, que era presentar poesías de Lete a las que yo había puesto música. Aquello ha ido evolucionando y añadimos otras músicas de Joxean Goikoetxea y de Karlos Giménez, y aprovechando que contamos con una soprano estupenda, también un par de piezas clásicas que nos gustaban a Lete y a mí: un lied de Schubert, “Das Wandern”, al que Xabier puso letra en euskara; y una versión de “Izarren hautsa” que he arreglado yo partiendo de un fragmento de la ópera “El caballero de la rosa” de Richard Strauss.

 

¿Siempre ha habido un poso clásico en las canciones que compuso para Lete, no es así?

Sí. Al fin y al cabo, mi formación musical es clásica: hice la carrera de piano y estudié armonía y composición. Y mi gran afición, desde niño, ha sido la música clásica. Así que no es de extrañar que mis propias composiciones tengan un aire clásico.

 

Esa pasión comenzó con una sinfonía de Brahms.

En realidad, la música de Brahms fue importante para mi padre. Estaba estudiando euskara y, para hacérselo más agradable, solía grabar en un magnetofón poemas de Lizardi sobre el fondo de la “Segunda sinfonía” de Brahms. A él le resultaba muy divertido y le ayudaba mucho al estudiar, y yo todo eso lo veía cuando era niño.

 

¿Si un festival como la Quincena Musical le dedica un homenaje, significa que la figura de Lete se está convirtiendo ya en un clásico?

La Quincena siempre ha tenido tendencia a extenderse, tanto en contenidos como geográficamente. Ya se han hecho homenajes a otros cantautores. Por ejemplo, yo mismo ya participé hace unos años en un homenaje que se le hizo a Lauxeta en Gernika.

Lete tenía una voz inconfundible pero también peculiar. ¿Cómo era componer para él?

La voz de Lete tuvo una gran evolución. Al principio de su carrera, cuando estaba con Ez Dok Amairu, la suya era una voz sin domesticar, “garratza”, pero con una fuerza de expresión muy grande. Con los años fue puliendo esa voz y al final de su carrera opino que cantaba francamente bien, modulando la voz con precisión, y jamás le oí desafinar. Pero, ante todo, mostraba una gran sensibilidad para interpretar. Otro cantautor que evolucionó mucho, que pasó de cantar medio salvajemente a hacerlo muy bien, fue Imanol.

 

¿Se puede rastrear el estilo de Lete en la música vasca de hoy?

Siempre habrá algún artista que se sentirá atraído por su trabajo, al fin y al cabo fue muy influyente. Pero yo creo que, si Lete dejó alguna enseñanza, fue que lo primero es el verbo, que de la letra surge la música y es ella la que impone la pauta. Esa forma de componer de algunos, en la que andan trasteando con la música y luego le encajan las palabras… a mí no me convence. No todo es el texto, claro está. La música de uno también cambia en función de en qué etapa de tu vida estés y qué música escuches en ese momento. Pero la palabra tiene que ser el punto de partida.

 

En ese sentido, usted siempre se ha caracterizado por escoger cuidadosamente las poesías a las que pone música, que son además de poetas importantes, desde el propio Lete a Shakespeare.

Así es, y además he sido muy fiel a los cuatro o cinco poetas que más he trabajado. Aún hoy sigo poniendo música a textos de Lete, Lauaxeta o Gandiaga. Soy muy exquisito con los textos que elijo y, en contrapartida, también soy muy cuidadoso con la forma en que les pongo música. Procuro encontrar la mejor forma de vocalizar cada frase para que se entienda el texto lo mejor posible. Porque, en el fondo, una de las principales razones por las que se canta es para comunicar.

 

Para este homenaje se ha rodeado de un grupo de músicos bastante heterogéneo, procedentes de mundos musicales diferentes. ¿Cómo los ha escogido?

En parte ha sido cosa mía y en parte de la Quincena Musical. Con el violinista Francisco Herrero me apetecía a mí incorporarlo al proyecto, pero la soprano Klara Mendizabal y el acordeonista Joxan Goikoetxea fueron una propuesta de José Antonio Echenique. Entre todos, vamos a adaptar el espectáculo a los medios de los que disponemos.

 

Lete fue muy querido en Urnieta y me consta que este concierto es muy esperado en la localidad. ¿Teme que se desborden las emociones?

Puede ocurrir, sí, pero yo procuraré vacunarme antes de salir al escenario. A decir verdad, cuando pienso en Xabier me emociono todavía, y no es extraño ya que compartíamos muchas cosas. Pero si fui capaz de participar en los homenajes que se le hicieron al poco de morir, seguro que sacaré fuerzas para el concierto de esta tarde.