Berlín frena a Atenas (París) contra Ankara en el Mediterráneo Oriental
Paris fue quien se llevó a Helena a Troya, lo que desembocó en la guerra que encumbró a Aquiles pero que ganó Ulises. El hallazgo de gas y petróleo bajo las aguas del Mediterráneo Oriental ha provocado un litigio marítimo en el que Berlín trata de frenar a París que, en alianza con Grecia contra el odiado turco, personificado en el neotomano Erdogan, rechaza una solución negociada a una disputa con ecos históricos pero actual como el gas del fondo marino.

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea se limitaron a ampliar la lista de individuos (privados, no funcionarios) sancionados con la prohibición de entrar en territorio comunitario y la congelación de sus eventuales bienes en la UE- por su implicación en las prospecciones turcas en el Mediterráneo oriental –actualmente solo afectan a dos directivos de la petrolera turca , una medida que se podría aprobar en septiembre.
Es la respuesta, de momento, al contencioso entre Grecia y Turquía por el control de las aguas del Mediterráneo Oriental, que albergan yacimientos de gas y de petróleo, un contencioso que esta semana ha tenido como colofón unos ejercicios militares conjuntos de las marinas griega, francesa, italiana y chipriota.
Turquía, por su parte, ha realizado ejercicios navales con un destructor estadounidense. Pero estos estaban organizados desde hace meses y el mismo destructor hizo días antes unos ejercicios conjuntos en la misma zona con el Ejército griego.
Y es que Grecia cuenta con aliados entusiastas en su affaire con Turquía, como la Francia de Emmanuel Macron, quien no ha perdonado a su homólogo turco, Recep Tayip Erdogan, que birlara la victoria en su ofensiva sobre Trípoli a su patrocinado y postgadafista mariscal Haftar.
París, que en su día frustró el acercamiento de Ankara a la UE, y la no menos turcófoba Austria, llegaron a defender ayer retirar definitivamente a Turquía su status de candidato a la UE
Por contra, Alemania –su ministro de Exteriores, Heiko Maas, ha viajado estos días a Atenas y Ankara–, apuesta por una solución negociada y cuenta con el apoyo del Estado español -el alto representante Exterior de la UE es Josep Borrell– e Italia.
Grecia considera como aguas territoriales las que llegan hasta dos kilómetros de la costa turca. Islotes como el de Kastelorizo, ecos de cuando la costa del Egeo era helena, son griegos.
A Turquía se la ha traído casi al pairo hasta que se han descubierto importantes yacimientos de hidrocarburos bajo esas aguas. Y hasta que, en un movimiento envolvente, la Grecia de Tsipras negoció con Egipto, Chipre e Israel repartirse los beneficios y construir un acueducto.
La Turquía del temerario Erdogan respondió con un acuerdo con el Gobierno de Trípoli que le garantizó toda una franja desde Libia a las costas turcas y está llevando a cabo prospecciones de las aguas del Mediterráneo Oriental durante todo el verano. En el fondo le gusta.

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