“Charlie Hebdo” caricaturiza a Erdogan e indigna a Ankara, que acusa a Macron
Ankara ha reaccionado airada a una caricatura de Erdogan en la portada de “Charlie Hebdo”, coincidiendo con la campaña del líder turco para capitalizar el malestar islamista.

El Gobierno turco se ha mostrado indignado y ha acusado de «inmoral» a la revista satírica francesa “Charlie Hebdo” por publicar en su portada una caricatura del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
«Están mostrando su propia vulgaridad y falta de moral. Un ataque a los derechos personales no es humor ni libertad de expresión», escribió en un tuit Ibrahim Kalin, portavoz de la presidencia turca.
La caricatura muestra a un Erdogan cerveza en mano, con camiseta interior y calzoncillos, levantando la falda de una mujer que va cubierta con un hábito islámico, y gritando: «¡Ouuuh ! ¡El profeta!»
«¡La agenda anti-musulmana del presidente francés (Emmanuel) Macron está dando frutos! ‘Charlie Hebdo’ acaba de publicar una serie de las llamadas caricaturas llenas de imágenes despreciables de nuestro presidente», coincidió en otro tuit Fahrettin Altun, director de comunicación de la presidencia.
«Condenamos el esfuerzo tan repugnante de esta publicación para difundir su racismo y odio cultural», añadió.
Más iracundo fue, si cabe, el viceministro de Cultura, Serdar Çam, en su mensaje en la red: «Sois unos bastardos. Sois unos hijos de perra», escribió. Inmediatamente después de que la presidencia turca anunciara acciones judiciales y diplomáticas, la Fiscalía de Ankara anunció la apertura de una investigación contra los actuales responsables de la revista satírica.
Macron versus Erdogan
Las tensiones diplomáticas entre Ankara y París se han intensificado desde el atentado el pasado 16 de octubre contra el profesor de Historia Samuel Paty, decapitado por un refugiado checheno en plena calle en la localidad de Conflans Sainte Honorine (afueras de París) diez días después de que mostrara unas caricaturas del profeta en una clase que versaba sobre la libertad de expresión.
Esas caricaturas comenzaron a ser publicadas en 2006 por “Charlie Hebdo”. Objetivo de un atentado yihadista de venganza en enero de 2015, y en el que murió masacrado casi todo su consejo de redacción, las caricaturas han sido defendidas por Macron al considerarlas legítimas en el marco de la libertad de expresión. «No renunciaremos a ellas», desafió el inquilino de El Elíseo.
Las caricaturas han sido enarboladas en las protestas por la salvaje muerte del profesor en medio de una profunda conmoción social. Macron no ha dudado en utilizar esa palanca para reforzar, en clave interna, su «guerra al separatismo islamista», un concepto políticamente maniqueo con el que coquetea, y rivaliza, con la islamofobia de la extrema derecha francesa y europea.
En clave internacional, el presidente francés diluye en su enfrentamiento con Erdogan lo que no son sino intereses geoestratégicos franceses en Libia, el Mediterráneo Oriental y en Oriente Medio.
Con su llamamiento al boicot a los productos franceses y a protestar contra París, Erdogan hace lo propio y se presenta como el adalid de la defensa del islam, lo que le sirve para justificar sus esperadas pretensiones neotomanas.
Tal para cual.

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