Escupidme
Eue la vida no me sorprenda jamás / desprevenido callado y neutral / y que un segundo antes de rendirme / vaya también conmigo la imagen del que fui cuando era otro / Humos de Barakaldo Rentería Sestao / inviernos en los cuerpos desde dentro y hierro húmedo en los aceros de la ría del Nervión…». Es el arranque de “Alerta y vigilante”, uno de los poemas de “Poesía última de amor y enfermedad. 1992-1995”, el segundo y último libro de Lois Pereiro (Monforte de Lemos, 1958), que murió en mayo del 96, hace ahora 25 años. Lo escribió en gallego, como toda su obra.
Tras saberse enfermo de sida, entrando y saliendo de hospitales, con el fantasma de la heroína, recurre a la poesía para invocar a la rabia, a la rebelión y al amor. «Noches en blanco como sábanas húmedas / en las circunvoluciones de mi cerebro / tendidas siempre al viento del peligro / de la erupción y de la combustión eterna». La última sección del libro lleva por título “Poemas de muerte sobrevivida a fuerza de pasión y sabotajes”, cuyo último poema es el breve “Podríamos escoger como epitafio”; encabezado por estas palabras: “Y finalmente, con sueño atrasado, mal vivido pero feliz, sereno y satisfecho, ya puedo regresar a mi cadáver”, dice así: “Escupidme encima cuando paséis / por delante del lugar en el que reposo / enviándome un húmedo mensaje / de vida y de furia necesaria”. Lois Pereiro está enterrado en el cementerio de una aldea perdida en las montañas de Lugo; así lo quiso este espectral y desesperadamente vital poeta punk.

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