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Hacia un euro digital: el BCE lanza su proyecto piloto por dos años

La creciente demanda de la ciudadanía de medios de pago electrónicos y el auge de las peligrosas criptomonedas han empujado a las autoridades económicas del mundo a incluir una versión digital de sus monedas en sus proyectos de mediano y largo plazo. El Banco Central Europeo (BCE) lanza una investigación formal de dos años.

El Banco Central Europeo (BCE) ha dado un nuevo paso hacia la posibilidad de introducir una versión digital del euro que complemente el uso efectivo, a medida que las autoridades económicas de todo el mundo observan las monedas digitales con cautela.

El BCE dijo este pasado miércoles en un comunicado que el euro digital debería poder satisfacer las necesidades de las y los consumidores y no debería tener un impacto adverso en la estabilidad financiera y en la política monetaria. Sin embargo, se ha dado un plazo de dos años para comprobarlo. Aclaró que la apertura de esta investigación «no prejuzga» la decisión sobre si se lanzará al mercado el euro digital o no. Una vez finalizado el proceso, el organismo tendrá que decidir de nuevo si se implementa o no.

«Nuestro trabajo está dirigido a asegurarnos de que, en la era digital, los ciudadanos y las empresas siguen teniendo acceso a la forma más segura de dinero: dinero de un banco central», subrayó la presidenta del BCE, Christine Lagarde. En estos dos años, tendrán que resolver algunas cuestiones «clave» como el diseño y la distribución de esta divisa digital.

Acelerado por el Bitcoin

El análisis de un euro digital viene de tiempo atrás, pero se aceleró después de que Facebook revelara planes para crear su propia moneda en 2019 y después del auge evidente de criptomonedas como el Bitcoin, lo que es visto por algunos como una amenaza potencial para el negocio principal de los bancos centrales.

«Nuestro trabajo experimental ya nos ha permitido identificar posibles formas de proteger la privacidad. También ha demostrado que las necesidades energéticas de la infraestructura serían insignificantes en comparación con el consumo de energía y la huella ambiental de los criptoactivos, como el Bitcoin», explicó la entidad en su cuenta de Twitter.

Otros países como China y Japón ya han iniciado proyectos piloto para determinar la conveniencia de utilizar monedas digitales, mientras que en otros como Estados Unidos el asunto ha tomado cada vez más relevancia dentro de los planes de política monetaria a medio y largo plazo.

¿Cómo funcionaría un euro digital? El proyecto de investigación del BCE acaba de dar comienzo oficial y no se conocen grandes detalles. No obstante, se cree que en esencia sería un equivalente electrónico de los billetes y las monedas, a través de una billetera digital.

Probablemente se parezca a una cuenta bancaria en línea que se gestiona directamente por las y los ciudadanos de los 19 países de la zona euro en el BCE en lugar de en una institución comercial.

El BCE dice que el euro digital complementará pero no reemplazará el efectivo, que representó el 73% de todos los pagos en los puntos de venta en la zona euro en 2019, según datos oficiales.

Inquietud por el uso de datos

A las autoridades les ha comenzado a inquietar que los pagos digitales se tramiten en gran parte a través del sector privado, a medida que el uso de efectivo físico comienza a disminuir, como ha sucedido en Suecia.

Hoy en día, los mayores proveedores de servicios de pago en la zona euro, como Visa y Mastercard, provienen de fuera del bloque comunitario, lo que ha despertado preocupación sobre el uso que las empresas privadas hacen de los datos de las transacciones.

En el mejor de los casos, un euro digital podría usarse en cinco años. A los dos años de investigación y diseño, deberá ser aprobado por el Legislativo y el BCE trabajará por otros tres años en su implementación.

Inclusión financiera

El miembro del Comité Ejecutivo del BCE a cargo de sistemas de pago, Fabio Panetta, indicó que el organismo estará en contacto con el Parlamento Europeo y otros órganos legislativos europeos para informarles de sus hallazgos. También se involucrará a la ciudadanía, minoristas y la industria de pagos.

«Un euro digital reduciría los costes de las transacciones, y promovería la inclusión financiera, al asegurar que las personas que actualmente no tienen acceso a los servicios financieros puedan utilizar los pagos digitales. Además, permitiría a los usuarios comprar en cualquier tienda y país de la zona del euro», explicó Panetta.