Jon ORMAZABAL
PELOTA

El Ogeta, otra vuelta al origen de Aimar Olaizola

El de Goizueta realizó ayer su última elección de material en el frontón en el que ganó su primera txapela.

Si Aimar Olaizola ha elegido una especie de regreso al origen con la elección de su Goizueta natal como sede de su último partido como profesional, el Ogeta gasteiztarra puede suponer otro círculo a cerrar, pues fue la exigente cancha gasteiztarra la que vio al navarro calarse su primera txapela de primera, la del Cuatro y Medio –su modalidad fetiche– de 2002, tras imponerse a Abel Barriola por 22-13 en la que fue también su primera final. El domingo volverá a experimentar esas mariposas de las grandes citas, con la final de un Masters que, sin ser un campeonato oficial, ha adquirido cierta relevancia por culpa de esta maldita pandemia. Sería la última muesca de ese gran palmarés y ojalá sea la última de este torneo, señal de que los veranos, también los pelotazales, vuelven a ser como los de antes.

Lo que es seguro es que la de ayer fue la última elección de material de Aimar Olaizola, actos en los que también han tenido lugar algunas de esas batallas tan intensas y recordadas estas últimas horas entre Aimar Olaizola y Juan Martínez de Irujo. Nada que ver con la de ayer que, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, se trató de un mero acto protocolario. Las dos parejas terminaron satisfechas con un lote en el que Elezkano y Mariezkurrena se decantaron por las de más salida, mientras que Olaizola II-Zabaleta apartaron las más toscas, las que más andan por el suelo. «No será el último partido pero sí la última elección. Son un montón de años, de campeonatos, de torneos... pero al final hay que cumplir con esto también. Además va a ser el último campeonato, luego me queda San Mateo, y es bonito, por eso elegí la fecha, porque tengo la oportunidad de disputar la final del Master, que cada vez tiene más fuerza e importancia. Todos queríamos estar en la final y estoy muy contento de poder estar», declaró el de Goizueta.

Para lograr ese objetivo, contará con la inestimable ayuda de un José Javier Zabaleta que reconoce que el estado de sus manos hace que «me gustaría estar mejor, pero estoy bien. Con ganas para el domingo y con ese plus de todavía más ganas de poder ayudar a Aimar a conseguir su último torneo».

Ley de vida

Por motivos antagónicos, la final del domingo también tendrá una enorme carga emocional para un Jon Mariezkurrena que, a sus 22 años, no pudo ser más gráfico al recordar que «para cuando nací Aimar ya estaba en profesionales». Si para el de Goizueta la final será parte de su epílogo, un elemento más de esa cuenta atrás hasta el 13 de noviembre, será la primera final de un pelotari al que hace casi un años quisieron cortarle las alas en el campo profesional.

De ahí que para el de Berriozar, «en la final para mí lo de menos es lo de Aimar. Yo veo lo mío, es mi primera final y me motiva tanto ganar a Aimar como a Jose y lo que quiero es llevarme la txapela».

Por experiencia, poso y empaque, Olaizola-Zabaleta partirán como favoritos, pero Elezkano y Mariezkurrena ya mostraron en el play-off que han ido claramente de menos a más y que son peligrosos para cualquiera, sobre todo si el zaguero es capaz de mantener el nivel del sábado pasado ante Rezusta en Viana. «Será un partido muy complicado, cuando tienen el día es muy complicado hacerles frente y si queremos tener alguna opción tendremos que jugar un partido perfecto», apuntó Elezkano.