Natxo MATXIN
OSASUNA

El Sadar no termina de vivir esa alegría tan deseada

Los rojillos tiraron por la borda en los últimos diez minutos todo el gran trabajo que habían realizado.

OSASUNA 1

BETIS 3


El Sadar continúa siendo terreno vedado para las alegrías. Cuarto compromiso rojillo ante su público y segunda derrota consecutiva, esta vez ante un Betis que finiquitó el partido con unas letales contras a las que los de Arrasate no supieron poner remedio. Osasuna volvió a desplegar un enorme derroche físico, pero tiró por la borda todo el trabajo en los últimos diez minutos del encuentro.

Con un once idéntico al que logró vencer el pasado sábado en Mendizorrotza, la escuadra navarra no consiguió cerrar los espacios que generó tras pérdida y ahí su rival encontró un auténtico filón. Los de Pellegrini, además, no anduvieron timoratos en la disputa del balón y volvieron a llevarse los tres puntos, como en la campaña pasada. Las rápidas salidas de los carriles andaluces y la movilidad de Fekir, dirigiendo el juego ofensivo visitante, terminaron por inclinar la balanza de su lado.

Una acelerada incursión de Montoya, a la que el recién incorporado Ontiveros no supo contraponer la necesaria oposición, y el posterior cabezazo de Juanmi, adelantándose a la descolocada zaga local, derivaron en la jugada clave del choque. A falta de solo diez minutos para el tiempo reglamentario, Osasuna veía cómo se le escapaban los puntos, pese a su esfuerzo.

Y eso que el cuadro rojillo, mejor colocado en la segunda parte pero sin presionar tan arriba, dispuso de dos inmejorables oportunidades para ponerse con el 2-1 en el marcador. Un cabezazo de Kike García que se marchó por encima del travesaño y un control de ruleta que se le marchó largo a Darko cuando ya embocaba el marco de Claudio Bravo fueron los dos lances que pudieron variar el rumbo del partido.

Herrera, el mejor

En todo caso, lo cierto es que Sergio Herrera fue de lo más destacado del choque, manteniendo a los suyos en el partido tras el 0-1 del debutante Kike Hermoso y también después de que Kike García empatase tras una bonita pared con Roberto Torres. Osasuna llevó la batuta, pero los lances más claros los protagonizó su adversario.

Como ante el Valencia, al cuadro dirigido por Arrasate le volvieron a traicionar las enormes ganas de agradar a los suyos, dejando los suficientes espacios atrás como para ser herido de gravedad por un contrincante con puñales en sus costados y futbolistas de gran calidad.