Raimundo Fitero
DE REOJO

Monstruos

Horas para encontrar un titular que sea mi punto de apoyo para mover dos docenas de letras que se amontonan en palabras que van construyendo un conjunto de frases que al final podemos considerar como un artículo. Si el lenguaje común avisa de que el gigante inmobiliario chino Evergrande puede provocar una caída de las bolsas y meter al mundo en una crisis financiera parecida a la de Lehman Brothers, ¿dónde nos colocamos? ¿Salimos corriendo hacía un tronco perdido en un desierto que rodee al oasis para volverse ermita, o simplemente cruzamos los dedos, respiramos hondo y atendemos al volcán de los volcanes que se está convirtiendo en un sembrado espontáneo de geólogos, vulcanólogas, sismógrafos y sus parientes las meteorólogas que están asombrando al mundo?

Si en China existe un gigante inmobiliario, no puede ser descrito nada más que como un monstruo. Su ¿propietario? es uno de los más ricos del lugar de la tierra donde hay más millonarios en dólares contantes y sonantes. Un gran banco chino, se supone que de inspiración estatal y bajo el amparo del gran Partido Comunista Chino, ha acudido con urgencia para evitar el primer choque, pero la bajada de sus acciones y su recuperación casi instantánea nos provoca tortícolis, porque miramos a ambos lados y resulta que eso de que la vivienda en un derecho parece que también es un cuento chino, además de europeo, porque resulta que el capitalismo, aunque se vista con camisa Mao y se quiera apellidar «de Estado», es capitalismo. Y eso lo estamos viendo en directo en La Palma, donde han subido los precios de los alquileres y de venta de las casas de manera automática un porcentaje indecente, ya que hay miles de palmeros buscando alojamiento. Los monstruos son la demanda, el mercado y la especulación.