Nace «Zorrotz», un nuevo medio digital para el pensamiento crítico
«Creíamos que había un vacío en Euskal Herria, pero nosotros no vamos a competir con la información diaria, porque ese no es nuestro target», explica Igor Meltxor sobre «Zorrotz», el proyecto con el que salta de «El periodista canalla» a un planteamiento más ambicioso, alrededor del que ha sabido unir a firmas conocidas de Catalunya y Galizia. La web arranca mañana; la presentación en sociedad será en Azoka, con algo goloso: un libro sobre Itziar Ituño.

En estos tiempos raros y de crisis de los medios tradicionales, el periodismo anda buscando en las redes y los kioscos cómo sobrevivir o, mejor, cómo perdurar sin perder su papel de azuzador de la verdad, de conciencia crítica. Bueno, algún tipo de periodismo, no nos engañemos. Internet se han convertido en una especie de universo paralelo en donde los últimos años los medios generalistas comparten espacio con otros de todas clases y tendencias. Hay de todo. En el Estado español, de hecho, los últimos años se está viviendo un aumento de las webs alternativas a los medios de comunicación convencionales, muchas de ellas desde interesantes planteamientos de izquierda.
«Mi idea era sacar algo de aquí y, aunque no me gusta demasiado la palabra, dándole esa transversalidad al Estado español. A la gente de fuera le digo que es para hacer una red de colaboradores que partiera de aquí pero que estuviera por todo el Estado español, respetando sobre todo las lenguas y el pensamiento crítico de cada uno». Quien habla es Igor Meltxor (Ortuella, 1978), un periodista, escritor y analista político que ha funcionado casi como francotirador con proyectos como “El periodista canalla”, una web de investigación y denuncia en la que ha publicado sobre cuestiones como la corrupción en Euskal Herria, memoria histórica, actualidad política o la trastienda del juego, por ejemplo. Entre sus libros se pueden encontrar “Caso Bidegi” (2015), “Gabriel Rufián. La voz de la calle” (2017) o “EUStelkeria. Corrupción en el Oasis Vasco. de Urralburu a De Miguel” (2018), este último junto al dibujante Javier Etayo, Tasio.
Del verde a la red
Igor Meltxor nos cita en el lugar donde ha terminado sus últimos libros, un “despacho” en un lugar idílico: un rincón del comedor de la casa rural de Etxano, un lugar que no pierde su aire como colgado en otro tiempo. Las vistas dan a la niebla de este otoño crudo y a una terraza enmarcada por el verde de las plantas de kiwi y las viñas de txakoli. La casa rural, que también sirvió de escenario de la serie “Beti mugan” de ETB1, ha acogido la escritura final del libro-entrevista dedicado a Itziar Ituño y allí también se grabó la entrevista que le realizó a la actriz Onintza Enbeita y que estará colgada en el canal de youtube de “Zorrotz”.
Vamos por partes. ¿Qué es Zorrotz? «Es un medio de comunicación digital que se basa en tres ejes: pensamiento crítico, que sean gente libre y que tengan conciencia de clase», explica. Tras “finiquitar” la web “El periodista canalla”, Meltxor apunta que ha podido dar forma a un proyecto que le lleva rondando los últimos cuatro años. Tiene forma de web, a modo casi de revista de análisis en sus contenidos –el diseño lo estaban ultimando y no lo pudimos ver, habrá que esperar al martes–, y estará acompañada por podcasts y un canal de Youtube, en el que se colgarán entrevistas como la que también ha realizado la conocida periodista Bea Talegón –«fue la primera periodista en entrevistar a Puigdemont en Bélgica», apunta– al juez Martín Pallín.
Entre las firmas que ha recabado como colaboradores aparecen nombres como Jonathan Martínez, el dibujante Tasio, el dibujante Ferrán Martí, el director de Egin Javier Salutregi, la periodista Amparo Lasheras, el fotoperiodista Jordi Borras, el periodista y político catalán David Fernández, el escritor gallego Suso del Toro, el actor Willy Toledo, el ex pelotari Ibai Zabala, la sexóloga Zihortza Karrantza... Los idiomas: castellano, euskara, catalán y gallego, aunque reconoce también que el castellano tendrá mayor peso.
«Nos hemos puesto para arrancar la meta de 1.000 suscripciones –añade–. Somos ambiciosos pero sabemos que va a ir lento, aunque esperamos que no sea así. Teníamos claro que lo tenía que ver todo el mundo, por lo que será todo en abierto. Los 48 euros de la suscripción anual son para apoyar a proyecto y para un 25% de descuento en la tienda». Meltxor habla en plural del equipo y del proyecto, aunque la parte del león, la de la inversión, reconoce que ha corrido principalmente por su cuenta. Él coordinará, pero le avalan las dos “patas” principales en las que se apoya, que son Onintza Enbeita y Bea Talegón. Ambas periodistas se encargarán de las entrevistas, una desde Madrid, otra desde Euskal Herria. Onintza Enbeita también se estrena con su primer libro: “Izurritea”, un ensayo sobre la pandemia.
Los fans de «Itzi»
El de Enbeita uno de los cuatro libros con los que se presentarán en la Azoka, junto a “Tasiopedia”, otro incisivo y colorido álbum de Tasio; “Ba”, de Gorma Garmendia, un ensayo sobre el concepto de akelarre; el avance del libro sobre Iñigo Cabacas que han retrasado al año que viene –en abril del 2022 es el décimo aniversario– e “Itzi”, un libro-entrevista surgido en la pandemia. La actriz de Basauri va a ser la mejor promoción de su proyecto: «Ha sido extremadamente generosa, porque nos conocíamos pero tampoco somos íntimos. Tomamos un café y le dije: ‘Tengo esto en la cabeza, ¿cómo lo verías?’. Se quedó un poco así: ‘¿Un libro sobre mi?’. ‘No, una entrevista, para que me cuentes’. Me dio la mano y me dijo: ‘Adelante’. ‘¿Firmamos algo’, le dije. ‘No’, me contestó, ‘con la mano me sirve’».
Con más de cinco millones de seguidores en Instagram, Ituño es toda una estrella con fans fieles. La demostración: han empezado a recibir peticiones ya... hasta de Irán. La cosa llega a tanto que han calibrado el número de páginas para que no se encarezca exageradamente el envío por correo.
extractos de «itzi», el &hTab;&hTab;&hTab;&hTab;&hTab;libro-entrevista con itziar ituño
(SUS INICIOS COMO TRABAJADORA EN UNA FÁBRICA)
Para mi la fabrica fue un aprendizaje brutal de lo que es ser obrera. Trabajé en Edesa (Fagor) en Basauri y yo hacía neveras, mejor dicho, una parte de las neveras. Primero empecé en una cadena de montaje que no paraba, donde me sentía como Charles Chaplin en “Tiempos modernos”. Se me quedaba todo a medio hacer porque no era capaz de aguantar el ritmo, tenía pesadillas por las noches pensando en el trabajo, soñaba que hacía neveras. Mi ama se acuerda todavía de ir a mi cuarto y encontrarme medio sonámbula: ‘¿Pero hija, que haces?¸ y yo contestarle: ‘Neveras ama, neveras’. Fue un inicio muy duro para mi. Yo me encargaba de las neveras pequeñas de minibar, las denominadas ‘Table top’.
Yo en aquel turno de noche tomé conciencia de lo que es la ‘solidaridad obrera’, y por otro lado, también aprendí lo que es la ‘alienación’, que vives en tus propias carnes. Una cosa es estudiarlo en la carrera de Sociología y otra bien distinta, vivirlo.
(SOBRE EL INTENTO DE BOICOTEAR «LA CASA DE PAPEL»)
No es algo que me pilló por sorpresa, pero no se pasa nada bien y resulta muy desagradable. Te planta delante de una realidad que tú intuías que estaba ahí, pero que hasta que no lo padeces en tus propias carnes, no eres consciente de su magnitud. Una especie de gigante que tenemos delante y que pone líneas rojas sobre lo políticamente correcto, sobre lo que es o no adecuado, sobre lo que puedes opinar, a quién le molesta… y todo eso genera miedo, mucho miedo y preocupación a que todo eso pueda influir en tu trabajo, que desaparezcan ofertas de curro. Eso está ahí y hay veces a ese miedo se le hace frente con más coraje, y otras, dependiendo de tu estado de animo, pueden afectarte seriamente.
Hay una frase que leí una vez y que siempre la tengo muy presente, que dice algo así como que: ‘Es necesario mantener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo’. Lo recuerdo cada vez que llega ese miedo y esa sensación asfixiante que te echa para atrás. Tengo mi propia opinión sobre diferentes temas y siempre he mostrado mi compromiso público por las causas en las que creo. Me he implicado en mil batallas, como en la lucha y defensa del euskera, ecología, derechos sociales, luchas obreras… o en la lucha feminista, que es algo que llevo incorporado en los genes por parte materna, pero más allá de eso, no pretendo crear cátedra de nada. Ser referente es muy peligroso y creo que cada cual tiene que tener su propio criterio y su manera de pensar, y deberíamos respetar y escucharnos más entre nosotras. No tengo duda de que nos iría mucho mejor como sociedad.
Creo que todas deberíamos tener el derecho de expresarnos libremente, de expresar opiniones, mostrar apoyos en el momento que nos dé la gana, militar o ser activistas de lo que queramos. Teóricamente debiera ser así, pero a nadie se le escapa que nunca lo ha sido, y vivimos una especie de realidad donde la gente se sorprende cuando pasan estas cosas.
«ITZI» (editorial Zorrotz, 2021).

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