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BILBO

Dubuffet reinterpreta la belleza clásica en el Museo Guggenheim

El Museo Guggenheim Bilbao expone una muestra de obras de Jean Dubuffet, uno de los artistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX por repensar la belleza clásica y acercarla a lo cotidiano. La muestra llegada a Bilbo, que supera el medio centenar de obras, procede de los extensos fondos del artista que posee el museo Guggenheim de Nueva York, complementados por obras procedentes del Guggenheim de Venecia.

El Museo Guggenheim Bilbao alberga hasta el 21 de agosto la muestra “Ferviente celebración”, de Jean Dubuffet. El título hace referencia a una frase del autor que define su obra vitalista: «me gustaría que la gente viera mi trabajo como una recuperación de valores desdeñados, como una obra de ferviente celebración».

Dubuffet (Le Havre,1901) comenzó a estudiar arte con 17 años, pero abandonó la escuela porque la veía alejada del mundo real, aunque siguió vinculado al mundillo artístico. Esos años cultivó una admiración hacia el arte creado por niños, enfermos mentales y espiritistas, que marcó su obra y al que más adelante denominaría “art brut” o arte marginal.

Cuando por fin se decidió a ser artista, con 41 años, en el París ocupado por los nazis, esta concepción del arte, que apuesta por lo cotidiano y es contraria a la belleza clásica, pericia técnica y elevado estatus, se manifestó en sus primeros trabajos, como “Miss Chólera” o “Voluntad de poder”, ambas de 1946.

Son dos cuadros con figuras humanas en las que usa materiales simples, con aditivos como la paja, el cemento o la arena, con los que espesa el óleo hasta el empaste. Con ellos pinta en colores terrosos, ocres, con formas reconocibles pero distorsionadas.

Una filosofía que se refleja en su frase «la gente es mucha más bella de lo que se cree. Larga vida a sus verdaderos rostros», y que plasma en sus cabezas deformadas como en “Retrato del soldado Geominne”.A partir de 1961 y ya entrando en los setenta Dubufett realizó su corpus más extenso, el ciclo ‘Hourloupe’, con un fuerte cambio estilístico, abandonando los temas naturales y los colores tenues.

Cambio de registro

Fue durante la última década de su vida, en los ochenta. Dubuffet cambió de registro y se centró en los mecanismos de la mente.

«Con el ciclo ‘Hourloupe’, Dubuffet establece un vocabulario que le permite crear y experimentar un universo fantástico y en expansión, unificado a través de una misma expresión visual. Asimismo, le permite ahondar en temas epistemológicos y fenomenológicos, que permanecen como una constante hasta el final de su carrera», señalaron ayer.

Creó entonces pinturas y esculturas a menudo de color blanco, rojo y azul, con rayas paralelas y celdas entrelazadas, que semejan puzzles, como la enorme “Nunc Stanc”.

Una apuesta por el color que alcanza su cenit en “El momento propicio” de la serie “Circo de París”, en el que figuras semejantes a payasos se entremezclan en una composición inquietante, con una paleta de colores eléctrica y exuberante. «El arte debe hacernos reír y asustarnos un poco, pero jamás aburrirnos», afirmó el artista.

Mientras, en otras series, como en los catorce grabados de “Perfil derecho”, continuaba explorando la capacidad expresiva del rostro humano.

Sus dos últimas series, representadas en la exposición por “Mira G 132” y “Premisa”, se caracterizan por marañas de líneas en las que no se reconoce iconografía alguna.“Premisa” forma parte de los “No lugares”, pinturas sobre fondos negros que sugieren un vacío, lleno de potenciales fantasías de existencia, con el que el autor sostiene así hasta el final su pensamiento del arte como liberación, como nuevas posibilidades.

Tal y como definió ayer el comisario de la muestra David Horowitz, Dubuffet «no buscaba un abandono total de las tradiciones, sino más libertad. Quiso nuevos mecanismos, el suelo, caras, cuerpos, que no siguen los mecanismos habituales de la belleza».

Inspirar

A lo largo de su carrera, Jean Dubuffet rechazó las convenciones culturales y las ideas socialmente aceptadas de belleza para explorar perspectivas nuevas y estimulantes. El artista buscó inspirar en el público el acceso a formas más auténticas y enriquecedoras de experimentar el arte, la creatividad y el mundo en toda su amplitud.

Dubuffet reinventa constantemente su manera de abordar la producción artística. Explora numerosas técnicas y estrategias compositivas; busca una amplia gama de temas imaginativos y se mueve libremente entre la figuración y la abstracción.