Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Introduction»

Abrazos y distancias

Considerado como uno de los cineastas más relevantes del cine coreano, Hong Sang-soo regresa con otra propuesta minimalista en la que vuelve a sacar a relucir su faceta más evocadora. El firmante de “Gangbyub Hotel” desglosa una exquisita pieza de orfebrería a partir de dos ciudades de continente diferentes y únicamente unidas por un clima invernal y dividida en tres partes.

Más allá de su apariencia de cine creado a partir de los contratiempos de la pandemia, “Introduction” maneja con exquisito gusto esa necesidad de un abrazo cálido y cómplice que siempre requerimos cuando asumimos que somos víctimas de diversos modelos de aislamiento. Sang-soo es un autor completo –tan solo hace falta leer los títulos de crédito y descubrir que se encuentra en casi todos los procesos de sus filmes–, un consumado maestro de la sutileza y ello se traduce en secuencias que, tras su apariencia trivial, pulsan las emociones del espectador.

Es verdad que su cine requiere de un tempo diferente en el que la calma adquiere una importancia relevante. No obstante y asumido el juego, su cine se transforma en una experiencia tan embriagadora como el mar que asoma en sus secuencias.

A este creador le basta y sobran 60 minutos para poner en marcha un engranaje sensitivo que nos habla de encuentros y desencuentros.

De anhelos por compartir o recuperar a través de las miradas entrecruzadas por un grupo humano en el que topamos con una madre que hará todo lo posible por hacer realidad el sueño que alberga su hijo de ser actor, un padre ausente y la amistad a cuatro bandas que se nos descubre a partir de tres episodios que nacen con la búsqueda de su padre que inicia el protagonista, su posterior viaje a Berlín para reencontrarse con la joven con la que quiere casarse y un tercer y último acto escenificado en un restaurante cercano a una playa.