El frente se estabiliza entre anuncios de desescalada
Junto a la ofensiva rusa sobre Kiev, reducida a mantener la presión sobre las fuerzas ucranianas, y al aumento de los combates en el Donbass, los frentes de guerra en Ucrania presentaban algunos gestos de desescalada, como la retirada rusa de Chernobil o la preparación para hoy de la evacuación de civiles en la asediada Mariupol.

Los frentes de la guerra se mantienen prácticamente en las mismas posiciones después del anuncio de Moscú de que reduciría las operaciones en torno a Kiev y Chernigov, en el norte del país. Tanto Ucrania como la OTAN consideran que no se trata de una retirada sino de un reposicionamiento de tropas, y que Moscú tiene la intención de fortalecer su ofensiva en la región del Donbass, en el este, mientras mantiene la presión sobre Kiev y otras ciudades para que las fuerzas ucranianas no puedan reforzar sus posiciones allí. «Esperamos acciones ofensivas adicionales que resultarán en aún más sufrimiento», afirmó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.
Aunque las tropas rusas están más alejadas del corazón de Kiev, los combates en localidades cercanas continuaban. El centro mantiene una calma tensa, con poca gente por la calle y solo negocios esenciales abiertos, entre barricadas de sacos, barreras antitanque y controles militares casi en cada calle.
Esta situación va acompañada de algunas señales de desescalada tras las negociaciones cara a cara del pasado martes en Estambul.
Así, la agencia nuclear ucraniana constató que las fuerzas rusas comenzaron a retirarse hacia Bielorrusia desde la central de Chernobil, que controlan desde el primer día de la invasión, y que solo dejaron un pequeño retén de soldados en el lugar. A la vez, el Gobierno ucraniano intenta organizar las evacuaciones de Mariupol tras el alto el fuego local anunciado el miércoles por Moscú para abrir un corredor humanitario con la participación de representantes de Acnur y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El CICR ya ha enviado equipos para dirigir mañana la evacuación, siempre que existan las garantías sobre rutas y duración del alto el fuego, y el Gobierno ucraniano enviará 45 autobuses para evacuar a los civiles hacia Zaporiyia, 220 km al noroeste. Kiev calcula que 160.000 civiles siguen bloqueados en Mariupol, un puerto estratégico asediado y bombardeado desde finales de febrero por las fuerzas rusas, cuyo centro, según fuentes occidentales, aún no han conseguido controlar totalmente.
Las personas que han logrado salir de la ciudad describieron condiciones catastróficas, con civiles escondidos en sótanos, privados de agua, comida y comunicación, y cadáveres esparcidos por las calles.
Cerca de Mariupol, el Ejército de Ucrania aseguró haber tomado varias localidades de la región de Zaporiyia y en Mikolayv las calles casi estaban desiertas ante el temor a nuevos ataques después del ocurrido el martes contra un edificio administrativo y en el que la cifra de muertos fue de al menos veinte.
Los combates continúan sobre todo en la zona del Donbass. En el caso de Lugansk, las autoridades ucranianas informaron de que se bombardeó todo el territorio durante la noche con armamento pesado y que murieron siete personas en la ciudad de Lysychansk, centro de la ofensiva rusa durante los últimos dos días, y donde una refinería de petróleo se incendió. El Ejército ruso se centró en las últimas horas en atacar los depósitos que suministran combustible a las fuerzas ucranianas de la región.
Los separatistas prorrusos afirmaron seguir avanzando y controlar la práctica totalidad de la región de Lugansk y más de la mitad de la de Donetsk.
En este contexto, aún se mantiene abierto el canal de diálogo a través de Turquía, cuyo ministro de Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, cree que podría tener lugar una nueva reunión entre sus homólogos ruso, Sergei Lavrov, y el ucraniano, Dmytro Kuleba, «dentro de una o dos semanas», mientras el diálogo por videoconferencia se reanuda hoy.
A pesar de haber entrado ya en el segundo mes de guerra y de los golpes a la economía rusa por las sanciones occidentales, la popularidad de Vladimir Putin no solo no se ha resentido, sino que saltó 12 puntos desde febrero con el 83% de los encuestados aprobando su acción, según un sondeo del instituto ruso independiente Levada.
A la vez, Moscú continúa la preparación militar. Las Fuerzas de Misiles Estratégicos –uno de los principales componentes de las fuerzas estratégicas nucleares de Rusia– iniciaron maniobras a gran escala en la región de Oremburgo, en el sur del país, con la participación de 3.000 efectivos y 300 equipos de combate. Putin firmó también un decreto que permite reclutar a más de 130.000 personas adicionales para sumarse al Ejército, aunque el Gobierno asegura que no irán al frente en Ucrania.
Sanciones a europeos
Por otro lado, Rusia sancionó a la cúpula de las instituciones europeas, «incluyendo una serie de comisarios europeos y jefes de las estructuras militares de la UE, así como a la inmensa mayoría de los diputados del Parlamento Europeo que promovieron una política antirrusa», a los que prohíbe la entrada en territorio ruso, en respuesta a las sanciones de los Veintisiete. El Kremlin negó las informaciones difundidas por EEUU que apuntan a que Putin se siente engañado por sus asesores porque le están dando «información errónea» acerca de la evolución de la guerra y el efecto de las sanciones en la economía rusa. El propio Biden dijo que el presidente ruso ha despedido o puesto bajo arresto domiciliario a algunos de sus asesores. «Simplemente no entienden al presidente Putin y no entienden el mecanismo de la toma de decisiones», señaló el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.
Tras cinco semanas de guerra, cuatro millones de personas han huido de Ucrania, el 90% mujeres y niños, a los que hay que sumar casi 6,5 millones de desplazados internos, según la ONU, el mayor flujo de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Putin juega con el pago en rublos del suministro del gas ruso
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó ayer que suspenderá los contratos de suministro de gas si los países «inamistosos» no pagan el combustible en rublos y no abren una cuenta en la moneda nacional rusa en Gazprombank. Se trata de una de las pocas entidades financieras de Rusia que no ha sido sancionada por la UE, precisamente porque procesa, junto a Sberbank, gran parte de las operaciones energéticas con el bloque. «Si no se realizan dichos pagos, lo consideraremos un incumplimiento por parte de los compradores con todas las consecuencias resultantes», advirtió Putin. «Nadie nos vende nada gratis y tampoco haremos obras de caridad. Eso significa que los contratos existentes se suspenderán», recalcó el mandatario.
El decreto entra en vigor hoy y el presidente ruso lo anunció al día siguiente de asegurar al canciller alemán, Olaf Scholz, que los países europeos podrán seguir pagando el gas en euros.
Putin señaló que Rusia suministró «a los consumidores europeos nuestros recursos, en este caso gas, lo recibieron, nos pagaron en euros, que ellos mismos luego congelaron. En este sentido, hay una razón para creer que suministramos parte del gas a Europa prácticamente gratis». Con todo, el sistema permite a los compradores pagar en la divisa especificada en el contrato de suministro de gas, el euro o dólar, y que luego el banco convertirá en rublos en el mercado de divisas de Moscú, Micex, y lo depositará en la cuenta de rublos del comprador, por lo que, en principio, los países europeos seguirán pagando en euros. Además, el decreto abre la puerta a exenciones.
El precio del gas natural TTF para entrega en mayo en el mercado neerlandés subió a 127,37 euros el MWh durante el discurso de Putin. Alemania ya decretó el miércoles la «fase de alerta temprana» del plan de emergencia ante un eventual corte en el suministro ruso. También el Estado francés prepara este escenario, según confirmó el ministro de Economía, Bruno Le Maire.
Berlín y París rechazaron el pago en rublos del gas porque «en los contratos está escrito que el pago se hará en euros o en dólares», señaló Scholz.
Mientras, continúan las sanciones para asfixiar la economía rusa. Washington añadió ayer el sector tecnológico que, según EEUU, está colaborando para eludir las sanciones. Incluye el mayor fabricante de semiconductores ruso, Mikron.GARA
Más de 3.000 periodistas en una «guerra de información»
La invasión rusa de Ucrania se está caracterizando por una gran concentración de periodistas sobre el terreno, cuyo número se estima «entre 3.000 y 3.500», y constituye «una guerra de información» cuyas armas nucleares son la propaganda, las redes sociales, las prohibiciones de tránsito o los bulos, según una investigación de la ONG griega iMedD, centrada en la transparencia y la independencia del periodismo. El iMedD menciona problemas de retrasos en la acreditación de medios y documentos que ofrecen garantías de seguridad, «prueba de que los periodistas ejercen su trabajo en condiciones precarias que, en ocasiones, pueden tener consecuencias fatales». Según organismos internacionales, cuatro periodistas y un reportero han muerto y más de 30 han resultado heridos en el conflicto, recuerda el iMedD.
Entre las restricciones a periodistas cabe resaltar el encarcelamiento e incomunicación del colaborador de GARA Pablo González, en una prisión de Polonia hace más de un mes, sin haber podido contactar con su familia ni abogado. Ayer se supo que la Fiscalía polaca ordenó el secreto de las actuaciones, según el Gobierno español. La EHU-UPV, de la que González es alumno de doctorado, mostró su preocupación por la detención y pidió la aplicación de las mayores garantías procesales.GARA

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