Mikel INSAUSTI
MORBIUS

No es Nosferatu, no es Drácula

Le llaman Multiverso, pero aun así se está quedando pequeño, o sin capacidad suficiente para albergar a tanto superhéroe y tanto personaje que no se sabe muy bien si es un villano o un antihéroe. Un problema de identidad que afecta a Morbius, encarnado en la pantalla por un actor transformista como Jared Leto, que también sufre problemas de personalidad. A su caracterización le falta la definición que sí tenía, hablando de vamprisimo, el Blade de Wesley Snipes. El cine de acción tampoco es que conecte muy bien con el terror, y menos todavía si no gira en torno a una figura emblemática del género como la de Nosferatu o Drácula.

En Sony no han tenido claro qué hacer con Morbius, en cuanto derivado, tras Venom, del universo Spider-Man. Decían que los retrasos habían sido por la pandemia y el éxito de “Spider-Man: No Way Home” (2021), pero al final el estreno ha tardado por problemas creativos.

Entre unas cosas y otras, el cineasta sueco de origen chileno Daniel Espinosa no termina de encontrar su sitio en Hollywood, y eso que prometía en el cine nórdico, sobre todo a raíz del éxito internacional de “Dinero fácil” (2010). Después “El invitado” (2012), “El niño 44” (2015) y “Life” (2017), no han funcionado como se esperaba, a pesar de contar con importantes repartos estelares que contaban con Ryan Reynolds, Denzel Washington, Tom Hardy, Gary Oldman, Noomi Rapace o Jake Gyllenhaal.

Los primeros comentarios, la mayoría negativos, de “Morbius” (2022) apuntan a que el actor más destacado es el británico Matt Smith, que tiene un rol secundario. De cara al gran público se ha querido recuperar al Michael Keaton de “Spider-Man: Homecoming” (2017), para que repita como Vulture. En realidad, poco importa el factor humano cuando estamos ante una producción que usa y abusa del CGI y del puro artificio.