Raimundo Fitero
DE REOJO

Por supuesto

No es difícil concluir que damos demasiadas cosas por supuesto, sin confirmación y sin un segundo de duda. Sobre las supuestas ideologías de personas que aparecen en nuestras pantallas comunales o en nuestras vidas privadas, en vivo o en pantalla, sobre la adscripción a un corriente política, sobre el desarrollo de una acción judicial, una ley salida con retranca de un parlamento, una homilía trasnochada o el proceso que lleva una guerra o mil guerras en una. Por supuesto, no hay que dar nada por supuesto, es la mejor manera de reconstruir una posibilidad de admitir que vivimos afectados por la representación general junto a la propia de una realidad que nunca se manifiesta de manera clara y delimitada.

Intento encontrar en el congreso sevillano del PP algo que escape a mis prejuicios y a la historia reciente de esta banda. Es una tarea que se enfrenta a los mismos mensajes que lanzan sus posibles correctores de los desvaríos constantes que los han llevado hasta este punto y lo que se empaqueta en los medios de comunicación. Doy por supuesto que se trata de una organización que solamente tiene una solución: disolución o prohibición por sentencia judicial. Pero se trata de algo totalmente fuera de toda virtualidad, es una suerte de deseo cojo que proyecto dando por supuesto que estamos en una democracia de una calidad media. Lo que se sabe es que saldrá un señor gallego con un pasado turbio, que tendrá unos días de botafumeiro mediático y que nada cambiará. Algunos nombres, cargos, destinos. Poco más.

Sobre los usos propagandísticos de los horrores bélicos en Ucrania y Rusia, no se puede dar nada por supuesto. Nada es nada. Las muertes, el dolor, la barbarie. Eso está garantizado. El resto es relato, oportunismo, intoxicación. Va para largo y todo es posible. Por supuesto.