Ibai AZPARREN
TERCERA JORNADA DE KORRIKA 22

IRUÑEA, DE NUEVO CAPITAL DEL EUSKARA

IRUñERRIA RECIBIÓ A KORRIKA VESTIDA DE BLANCO. LA MULTITUD CRECÍA A MEDIDA QUE AVANZABA POR BARRIOS Y PUEBLOS, CUANDO LOS PRIMEROS RAYOS DEL SOL ILUMINABAN PERO APENAS CALENTABAN. EL TESTIGO SE ENCUENTRA YA EN ERRIBERA Y EL BUEN RECUERDO PERDURA EN TODO EL CAMINO.

Desde el año 1980, Iruñea ha sido principio o final de esta macha por el euskara en hasta ocho ocasiones. En esta 22ª edición, en cambio, la capital vasca fue lugar de paso, donde la nieve, empujada por rachas de viento gélido, dejó un manto blanco a primera hora de la mañana solo ensuciado por las zancadas de los corredores. Eran las 9.20 y los vecinos de Buztintxuri aguardaban las furgonetas y ese tan recurrente como esperado «tipi-tapa, tipi-tapa, Korrika» que anticipaba un día grande en Iruñea y Nafarroa.

Ya en Arrotxapea, la comisión de Korrika del barrio iruindarra fue la encargada de coger el testigo, siguiendo esa loca idea puesta en marcha por AEK hace 42 años. Era temprano, pero la multitud atestaba las aceras antes de que la furgoneta doblara la curva de Marcelo Zelaieta. Los nervios, sobre todo los de los más pequeños, aumentaban a medida que avanzaba el “lekuko” que guarda un mensaje secreto en su interior. Previamente, hubo tiempo para la crítica constructiva. «Es importante participar en Korrika cada dos años, porque el euskara no está en la situación que debería, pero también es necesaria la autocrítica y acercar en el día a día el euskara a nuestro mundo», apuntó Ekhiñe, vecina del barrio, en declaraciones a GARA.

A la Korrika la esperaron en Antsoain los miembros de la escuela local de bertsos. Cogió el testigo Saioa Alkaiza, campeona de Nafarroa, y acto seguido pasó, en nombre de la red de cuidados del municipio, a manos de Aurelia, sonriente en la imagen que acompaña esta crónica. Txantrea, Burlata, Atarrabia, Uharte, Olatz, Sarriguren, Erripagaña, Mendillorri, Mutiloa, Lezkairu, Arrosadia, Iturrama y Donibane fueron los pueblos y barrios que recorrió Korrika antes de adentrarse de lleno en las calles de Alde Zaharra.

Lentamente pero sin perder el ritmo, los corredores a favor del euskara se desplazaron hacia el centro de la ciudad, no por los aceras sino por la calzada; decididos, por un lado, a aprovechar la ocasión para dar impulso al euskara después de tres largos años y, cansados, por otro, del enésimo obstáculo puesto a la lengua tanto en Iruñea como en Nafarroa. La decisión de Enrique Maya de negar la carretera a la Korrika Txiki no fue olvidada por los corredores, y cerca del Ayuntamiento resonaron los gritos de «Maya entzun, Iruñea euskaldun!».

De Iruñea a Erribera

Sin embargo, ayer era un día para disfrutar y a mediodía la emoción se apoderó de Alde Zaharra. Sin rastro de nieve y con el cielo despejado, Korrika volvió a congregar a una multitud. Como siempre, las reivindicaciones corrieron. Allí estuvo el joven precario que solo por un instante olvidó la inflación; la mujer ataviada con un pañuelo morado y feminista al cuello; el anciano que recordaba bandera en mano que aún hay cárceles llenas de presos políticos; y la niña que se quedó sin plaza en euskara. También el runner al que por un día le perdonamos ese «postureo» irritante, o el que no hacía deporte desde que un virus invadió nuestras vidas y al que un tirón en el muslo le recordó ayer esa holgazanería.

También fue el día de asociaciones de padres y profesores de escuelas e ikastolas, de movimientos, de partidos políticos y de grupos deportivos y culturales. A lo largo de Iruñerria, las calles fueron tomadas por el movimiento feminista, y en Berriozar rindieron homenaje al fallecido Jokin Irigoien, miembro de AEK. Los miembros de EH Bildu corrieron en el kilómetro 500, seguidos de Geroa Bai. En Burlata, los trabajadores del Centro de Salud cogieron el testigo y los zanpantzarras dieron la bienvenida a la marcha en Atarrabia. Los trabajadores de Volkswagen también tuvieron su kilómetro.

Euskarabidea y el Gobierno de Nafarroa corrieron conjuntamente el suyo, y el presidente del Parlamento navarro, Unai Uhalde, también agarró el testigo con ayuda de Maiorga Ramírez, junto con los y las parlamentarios de Izquierda-Ezkerra, Geroa Bai y EH Bildu.

A la altura del Sadar, Patxi Puñal corrió el kilómetro en nombre de Osasuna, entre bengalas y pancartas de Indar Gorri. En Arrosadia, los alumnos de la UPNA reivindicaron una universidad pública y euskaldun, mientras que San Fermín, IES Iturrama, Biurdana y Amaiur, entre otros, también participaron en esta tercera jornada.

Dejando atrás Alde Zaharra, la marcha se trasladó a Sanduzelai, pero muchas cuadrillas decidieron quedarse en las comidas organizadas por las peñas. «Luego hay kalejiras con txarangas, que han dicho que saldrán a pesar del mal tiempo», comentaban en un grupo de amigos. La tarde y la noche iban para largo en Iruñea. Mientras tanto, Korrika siguió su recorrido y atravesó Barañain, Zizur, Eskirotz, Noain, Getze y Galar, entre otros. De allí a Tafalla y hoy pasará por Erribera. Que el hilo se interrumpa solo en Donostia.