Raimundo Fitero
DE REOJO

Comisionistas

Es evidente que la banda de Feijóo es la organización criminal más grotesca operando bajo la cobertura legal de un partido político. Son fascistas, roban y gestionan fatal. Es la realidad que aparece en todos los posos de café, en las investigaciones bancarias y en todos los escalafones de gestión del PP, en especial el madrileño, que debería estar disuelto desde hace muchas charcas y presidentes de la comunidad. Cuando todavía está sin aclarar lo del hermano comisionista de Isabel Díaz Ayuso, aparece un primo o hermano de Martínez Almeida involucrado en una estafa en donde dos chorizos de cuello duro y corbata asfixiante han cobrado nada menos que seis millones de dólares de comisión por vender al ayuntamiento madrileño material sanitario de bajísima calidad en los momentos más dramáticos de la pandemia.

El marco es el mismo, la pandemia, comprar material sanitario en China, hacerlo por empresas que nada tienen que ver, con familiares de políticos en la sombra y comisiones realmente impresionantes. Es el mundo mágico de los comisionistas que parecen ser actividades legales, pero que en el caso ahora descubierto lo que escandaliza es que se llevaron la mitad de lo que se pagó y que ese dinero se gastó en coches de lujo, Rolex, chalet de más de un millón, un yate y asuntos de esta entidad. Y con sus nombres, por lo cual esa supuesta legalidad la asumían de manera clara y ahora se les acusa de estafa y supuestos penales que nos devuelve la evidencia unos chorizos que viven adheridos a la gestión política del PP. Un modus operandi que se repite de una manera cansina y que nadie se atreve a ponerle freno. El hombre insignificante no pudo y el amigo de narcos al frente de la partida de bandoleros ni puede, ni quiere. Eso sí harán ruido hasta conseguir repartirse el botín con sus colegas de Vox. Comisionistas del mundo unidos.