Budimir inclina un envite que iba camino del empate
Suele ocurrir en el fútbol que las dinámicas se imponen a los méritos. Es lo que ocurrió en el derbi disputado en El Sadar entre Osasuna y Alavés. Un encuentro de escasa calidad, compensado por el ambiente de las gradas, y que iba camino del empate, acabó cayendo del lado rojillo gracias a un gol de Ante Budimir en el tiempo de descuento.

OSASUNA 1
ALAVÉS 0
La excesiva tranquilidad de unos y la enorme necesidad de otros hicieron del derbi entre Osasuna y Alavés un partido bastante plano en cuanto a fútbol se refiere, aunque sí dispuso el choque de alternancias y oportunidades por ambos bandos, con traca final que deja a los rojillos en la orilla de la permanencia matemática y a los babazorros al borde del precipicio de Segunda.
A falta de juego y talento, el duelo sí que tuvo, al menos, la emoción del marcador y ocasiones mutuas, aderezado con la pasión que se vivió desde los graderíos, hermanados en un grito final de «Alavés, Alavés» que ratificó el buen rollo que existe entre ambas aficiones. Sin duda, inclinó la balanza en el resultado final la tendencia clasificatoria diametralmente opuesta de la que disfrutan unos y padecen otros a lo largo de la presente temporada.
Porque, viendo los méritos que acumularon sendas escuadras vascas, lo más justo hubiera sido el reparto de puntos. Sin embargo, Osasuna encadenó su tercer triunfo casero consecutivo –todo un hito para una campaña no especialmente fina en propio estadio– y el Alavés sumó su séptima jornada liguera seguida sin conocer la victoria, todo un lastre.
Intentando variar ese rumbo y obligado por su apretada situación clasificatoria, salió con mayor ímpetu un Glorioso que, para el segundo minuto, ya dispuso de una inmejorable ocasión para inaugurar el luminoso. Joselu remató de cabeza en envidiable posición un medido centro de Édgar Méndez desde la derecha, pero el balón se marchó por encima del larguero. Una ocasión de esas que el ariete gallego no suele fallar.
La escuadra babazorra siguió llegando al área rojilla con cierta asiduidad. Del rechazo de un corner, Vallejo logró empalmar el esférico, pero sin precisión alguna, cuando se cumplía el minuto cuatro de un derbi en el que el ambiente claramente lo pusieron las gradas más que el fútbol que se pudo ver sobre la alfombra de El Sadar.
Osasuna dio la réplica en el minuto 19 con un disparo a colocar de Moncayola que se marchó por muy poco, con Pacheco, que luego sería protagonista, haciendo la estatua y siguiendo con la mirada la trayectoria del cuero. Apenas dos después, los de Julio Velázquez –estreno en el banquillo alavesista– volvieron a llevar peligro de estrategia, cabeceando Ximo Navarro en el primer palo al exterior de la red tras saque de esquina.
La dinámica fue variando y los anfitriones se hicieron con el control del envite mediada la primera mitad. Un cabezazo de Torró en el 27 tras prolongación, también con la testa, de David García, confirmó el cambio de tendencia en favor local. Pero fue en el 36 cuando llegó la mejor oportunidad para que el marcador se moviese. Un balón profundo peleado por Chimy Ávila, que llegó a centrar pegado a la línea de fondo, golpeó en la mano desprendida de Ximo Navarro. En primera instancia, nadie protestó la acción, pero el VAR reclamó la revisión de la jugada por parte de Muñir Ruiz, quien decretó pena máxima.
Pese a que el argentino también reclamó el lanzamiento por ser el causante de la acción del defensa albiazul, finalmente fue Rubén García fue quien se encargó de ejecutar, topándose con la gran estirada de un Pacheco que alcanza a Asenjo como el portero en activo que más penaltis ha parado hasta el momento. Con el de El Sadar, un total de diez.
Casi a renglón seguido, el atacante valenciano pudo resarcirse de no transformar la pena máxima. Cinco minutos después, tras una recuperación y gran asistencia de Torró, disparó raso y cruzado, pero la pelota se marchó pegada al palo. Fue el último lance destacable de una primera mitad con alternancias, pero sin puntería en los metros finales.
Herrera también para
De nuevo, fue el Alavés quien salió más vivo tras el paso por vestuarios. Luis Rioja, con un chut muy cruzado cuando se cumplía el minuto 47, puso de manifiesto tal circunstancia. Joselu le dio continuidad en el 54, pero su disparo, muy lejano y centrado, no supuso mayor problema para un bien posicionado Herrera.
El cancerbero burgalés sí que tuvo que emplearse más a fondo en una siguiente ocasión firmada por Rioja. El extremo sevillano se desmarcó muy bien por su costado izquierdo, dribló con celeridad a Nacho Vidal y se sacó un remate con visos de gol que repelió con el pie el portero rojillo.
Las fuerzas se fueron igualando en un envite que entró en una fase de imprecisiones, sin que el balón tocase el tapete y con escasos recursos e ideas por parte de ambos bloques, pese a que Jagoba Arrasate renovó su once con un triple cambio –Kike García, Roberto Torres y Manu Sánchez–, pasando a jugar con dos delanteros.
Ello posibilitó algo más de llegada rojilla, con una peinada del ariete conquense que apenas inquietó a Pacheco y un posterior gol de Budimir –también con la testa– en el 73, que resultó anulado de manera justa por posición antirreglamentaria del delantero internacional croata.
El cansancio fue haciendo mella poco a poco, especialmente en algunos futbolistas del Alavés, y los desajustes defensivos propiciaron una nueva ocasión de Budimir, quienes apenas pudo empujar un balón tras centro chut de Chimy Ávila, sacado apuradamente con los pies por el arquero babazorro, y otra posterior del incansable Rioja, cuyo centro se paseó en el 81 sin que Joselu llegase a tiempo para empujar a las redes.
Osasuna y Alavés entraron en el último tramo con la prioridad de no perder. Con las fuerzas ya muy justas, ambos contendientes se afanaron en no cometer errores que les resultasen decisivos, algo que a la postre acabaría ocurriendo en detrimento del cuadro visitante. Los dos técnicos siguieron moviendo los banquillos para oxigenar sus respectivos onces, aunque sin inmediata incidencia a la hora de variar la dinámica del juego.
Hasta que llegó el decisivo minuto 92 y un acercamiento rojillo que se antojaba no iba a concluir en nada porque la intervención de Ximo Navarro acabó con un golpeo involuntario del defensa, lo que prolongó la jugada hasta la acción a un solo toque entre Kike García, Manu Sánchez y Budimir, que refrendó la cara para Osasuna y la cruz para el Alavés.
Diferentes expectativas en la mente de ambos entrenadores
Como no podía ser de otra manera, las expectativas a corto plazo de los entrenadores de ambas escuadras vascas son inequívocamente opuestas. Arrasate habló de las escasas opciones europeas de Osasuna, mientras que Velázquez trató de insuflar nuevos ánimos a los suyos ante la dolorosa derrota y su delicada situación.
«Si ganamos en Valencia, podemos pensar en otra cosa. Necesitamos un golpe sobre la mesa, pero ahora mismo debemos pensar en que esta victoria nos proporcione energía para hacer una buena semana. Supone una alegría por haberla conseguido en el tiempo de descuento y ante nuestra afición», señaló el de Berriatua.
Por su parte, Velázquez habló de que «ha habido cosas muy interesantes. Hemos igualado en varios aspectos a Osasuna y pienso que cualquiera de los dos se podía haber llevado el partido, aunque lo más justo hubiera sido un empate». El preparador albiazul indicó que no tiene «ninguna duda» de poder «conseguir» la salvación para El Glorioso.GARA

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