GARA

Tejedores de saris luchan por mantener la tradición

En un cuarto mal iluminado cerca del Ganges, los brazos se mueven sobre un telar que cruje, mientras otra fibra de seda es colocada con el rítmico repiqueteo de una viga de madera en un estrecho taller típico de la decreciente comunidad de artesanos de Varanasi, que crean manualmente los saris de seda apreciados como el epítome del tradicional estilo sartorial de India. La ciudad –antigua Benarés– es reverenciada por los devotos hindúes que creen que la cremación a la orilla del río sagrado ofrece la posibilidad de escapar del ciclo infinito de muerte y renacimiento. Los tejedores han cultivado durante siglos una reputación de excelencia y los «saris de Banarasi», que llevan el nombre antiguo de la ciudad y pueden alcanzar precios elevados, suelen ser pasados por generaciones como herencia. Pero este arte compite con alternativas mecanizadas más baratas y con importaciones chinas que complican su oficio y los tejedores necesitan protección urgente del Gobierno para preservar la riqueza de las tradiciones artesanales que corren el riesgo de desaparecer.