Entre sueños e insomnios

Todo en “Contando ovejas” se desarrolla en un espacio intermedio entre los sueños –en su variante pesadillesca– y lo real, una especie de territorio intermedio en el que parece vivir condenado el personaje encarnado por Eneko Sagardoy, una persona acorralada en su propia grisura existencial que ejerce de manitas en un edificio de paredes desconchadas y vecinos desagradables. En sus ratos libres, invierte su tiempo en crear películas caseras en formato stop motion. El filme en su arranque se toma su tiempo para presentar a dicho personaje, el cual sufre en su piel el desprecio de la comunidad de vecinos, sobre todo por parte de un tipo desagradable que además de traficar con drogas, monta en su piso un encadenado de fiestas sin cuartel que provocan el insomnio del sufrido protagonista. En esta tesitura se desarrolla la interesante ópera prima de José Corral Llorente, una especie de comedia costumbrista con ribetes de thriller y en el que el propio edificio asume un rol protagonista dentro de unos parámetros lindantes a “La comunidad” de Álex de la Iglesia. Todo el filme se escenifica en este espacio deteriorado por el que transita, cual sonámbulo, un personaje asocial que encontrará en el apoyo de tres inquilinos nuevos el empuje necesario para afrontar sus miedos y sus pesadillas.
A ello se une la suma constante de ovejas que escaparán de sus noches en vela y asumirán una forma física que invita a ubicar al espectador en un paisaje irreal en el que a veces nunca sabemos a ciencia cierta qué es real o no.
En su conjunto, la película peca de cierta irregularidad debido al desorden que gobierna muchas secuencias y conductas. La cuidada puesta en escena subraya el carácter claustrofóbico de la función y a ello se une las más que correctas interpretaciones que brinda su reparto, el que además e Sagardoy, figuran Natalia de Molina y Juan Grandinetti.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

Un llamamiento a la esperanza en el último adiós a «Peixoto»

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes
