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MOSCÚ-KIEV
GUERRA EN UCRANIA

Kiev afirma que Rusia avanza «con cautela» en la ofensiva en el Donbass

Tras la confirmación del ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, del comienzo de la ofensiva en el Donbass, el Gobierno ucraniano estimó que las fuerzas rusas operan «con cautela», a pesar de admitir intensos combates y varios avances en Donetsk. En Mariupol, las fuerzas rusas seguían intentando tomar el último reducto ucraniano.

Al día siguiente de que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, anunciara el comienzo de la esperada gran ofensiva rusa en el este de Ucrania, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, confirmó el inicio de una «nueva fase de la operación militar rusa». «Estoy convencido de que este será un momento muy importante para esta operación especial», aseguró Lavrov, que acusó a Ucrania de no haber sabido valorar el paso atrás de las tropas rusas en el frente en torno a Kiev y Chernigov como «gesto de buena voluntad» en las negociaciones.

También el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, confirmó esta nueva fase al anunciar que sigue el «plan de liberación de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk».

En este avance, Moscú tomó totalmente la ciudad de Kreminna –de 18.000 habitantes antes de la guerra–, en Lugansk, y lanzó bombardeos de artillería sobre localidades cercanas. Las fuerzas rusas aseguraron haber neutralizado 13 bases del Ejército ucraniano.

El gobernador de la región de Lugansk bajo la autoridad de Kiev, Serguii Gaidai, aseguró que la zona se ha convertido en «un infierno» y pidió a los residentes que huyan de las batallas «incesantes» en varias ciudades, como Rubizhne (15 km al este de Kreminna), Popasna (75 km al sur) y Severodonetsk.

«Váyanse a regiones seguras. Ahora tienen la oportunidad de escapar. Cada día que pase las posibilidades se reducirán», alertó el gobernador, dando por hecho el avance ruso.

También en la vecina región de Donetsk las autoridades ucranianas dieron cuenta de bombardeos sobre Marianka, Ocheretyn, Toretsk y Avdiivka.

No obstante, según el Gobierno ucraniano, no se trata de «una ofensiva como la del 24 de febrero, con una fuerza terriblemente grande», sino que las tropas rusas «avanzan con cautela». «Están intentando rodearnos», señaló el asesor presidencial, Oleksiy Arestovych.

Los rusos y las fuerzas prorrusas del Donbass tienen enfrente a tropas ucranianas muy reforzadas con armamento occidental, que han estado preparando esta ofensiva en las tres semanas que Moscú ha tardado en reorganizar y trasladar al este y al sur de Ucrania sus grupos tácticos de batallón, la artillería, el apoyo aéreo y los sistemas de mando y control.

El camino hacia Kramatorsk, la capital de facto del Donbass bajo control de Kiev, está jalonado de piezas de artillería y tanques semiocultos, lo que se suma a la resistencia probada hasta ahora de misiles antitanque Javelin o Stinger, y a la efectividad de la artillería combinada con drones. También más soldados ucranianos han llegado en los últimos días a Kramatorsk.

Así, Kiev aseguró que su respuesta a la ofensiva ha conseguido la retirada rusa de la ciudad de Marianka, ubicada a las afueras de Donetsk, y frenar el avance desde Izium.

Mientras, en el sur, en Mariupol, las fuerzas ucranianas seguían atrincheradas en el complejo industrial de Azovstal, un gigantesco laberinto con pasos subterráneos, búnkeres y profundos túneles difíciles de asaltar y supuestamente inmunes a bombardeos donde pueden refugiarse miles de combatientes. Kiev sostiene que también hay civiles allí refugiados, mientras Moscú subraya que en esta instalación subterránea se esconden los miembros del batallón neonazi Azov.

Construida durante la guerra fría, se extiende hasta seis plantas bajo tierra, a la vez que permite salidas para ataques esporádicos.

Su asalto resulta muy complicado mientras que el complejo industrial de la superficie ofrece una protección adicional, pero para Rusia es clave; es el último reducto que le impide la conexión del Donbass con Crimea a lo largo del mar de Azov, proclamar una victoria en el frente sur y liberar tropas para el resto de la ofensiva.

El portavoz de las milicias de Donetsk, Eduard Basurin, afirmó que «grupos de asalto, seleccionados especialmente para esta misión» habían comenzado el asalto a la acería y «nos ayuda en ello la Federación de Rusia con su aviación y artillería».

No obstante, después del ultimátum del domingo, Moscú volvió a ofrecer ayer otro plazo más a los «batallones nacionalistas» y «mercenarios extranjeros» para que depongan las armas a cambio de salvar sus vidas, y anunció poco después que suspendía las acciones militares y abría un corredor que permitiría a las fuerzas ucranianas que hubieran decidido rendirse abandonar la ciudad.

El Ejército ruso aseguró que los corredores se abrieron «por motivos puramente humanitarios» ante la «situación catastrófica» de la acería Azovstal.

A la vez, Jarkov, segunda ciudad de Ucrania, sigue sometida a intensos bombardeos, que ayer dejaron al menos tres muertos y 16 heridos, después de las cinco víctimas mortales del lunes, lo que llevó a las autoridades a pedir a los habitantes que busquen protección.

El FMI prevé un desplome de las economías rusa y ucraniana

La economía rusa se desplomará un 8,5% en 2022 y un 2,3% un año después como consecuencia directa de la invasión de Ucrania, según los pronósticos del FMI, después de que a principios de año el organismo pronosticara un crecimiento del 2,8% para Rusia. La fuerte caída prevista para la economía rusa, según el FMI, «refleja el impacto de las sanciones occidentales, que han cortado lazos comerciales, alterado gravemente las intermediaciones financieras dentro del país y reducido la confianza de los agentes económicos». No obstante, la dependencia energética de Europa respecto al gas y el petróleo rusos sigue siendo el mayor salvavidas para su economía.

Según el presidente ruso, Vladimir Putin, esa «guerra relámpago» de sanciones de Occidente ha fracasado y estima que la economía rusa está estabilizándose mientras que los estándares de vida de los europeos están bajando. El FMI También pronostica una contracción significativa de la economía del principal aliado de Rusia en Europa, Bielorrusia, cuyo PIB prevé que se contraiga un 6,4% este año.

A su vez, la economía de Ucrania perderá en 2022 algo más de un tercio de su valor, en concreto un 35%, por el efecto de la invasión rusa «de la destrucción de infraestructuras y del éxodo de su gente».

El FMI pronostica que los perjuicios de la guerra se prolongarán gravemente muchos años, incluso si el conflicto bélico llegase a una pronta resolución, un escenario al que Kiev espera hacer frente con las promesas de entrada en la UE, tras la obtención «en las próximas semanas» el estatus de candidato.

Tal es la incertidumbre generada por la guerra que el Fondo no se atreve a hacer pronóstico alguno más allá de 2022 y no apunta una proyección para 2023, como sí hace para el resto de países.GARA