Maite UBIRIA BEAUMONT
BAIONA
PRESIDENCIALES FRANCESAS: DEBATE TELEVISADO ENTRE DOS VUELTAS

Cara a cara Macron-Le Pen, entre la «vida real» y los desafíos globales

Emmanuel Macron y Marine Le Pen mantuvieron un debate que tuvo poco que ver, en forma y fondo, con el de 2017. El presidente y candidato a la reelección se mostró incisivo, tratando de desmontar las propuestas que la que se presentó como «portavoz del pueblo» defendió con inusitada serenidad. Bajado el telón, el domingo hablarán las urnas.

La coyuntura ligada a la alta inflación y a las repercusiones de los precios de la energía marcó desde el arranque el debate entre el presidente francés saliente y candidato a la reelección, Emmanuel Macron, y la aspirante ultraderechista Marine Le Pen. Ante las cámaras de TF1 y France 2, fue Marine Le Pen la primera en tomar la palabra, para presentarse, de inmediato, como la «portavoz del pueblo».

En su turno sobre el poder adquisitivo, la líder ultraderechista criticó las medidas adoptadas por el Gobierno para afrontar la escalada de los precios. Reprochó, de inmediato, a Macron «hacer una política de bonos y cheques» y preconizó, como alternativa, «medidas perennes», entre las que citó la bajada del IVA de 20% al 5,5% en los consumos energéticos.

«Quiero devolver su dinero a los franceses», resumió al final de su exposición, centrada en prometer mejoras salariales que, según su programa, aplicarían motu proprio los empresarios a cambio de «les exoneremos de algunas contribuciones sociales». Aunque, a diferencia de lo que ocurriera en 2017, la ultraderechista acudió con las cifras mejor aprendidas, ello no evitó que Macron le abriera una primera brecha en el discurso al recordarle que «el presidente no decide los sueldos», a lo que la aspirante de RN respondió con un «¿tampoco decide sobre las primas?», tratando de fijar la idea de que el Gobierno Macron actúa «a golpe de cheque», sin abordar los retos del país.

El segundo capítulo, sobre la crisis ucraniana, y el siguiente epígrafe, relativo a la Unión Europea, dieron alas a un Macron que se mostró ofensivo, hasta el punto de mostrarse, por momentos, altivo. Tachó a Le Pen de «candidata de Putin» y le reprochó que «su partido recurra a créditos con bancos rusos». Le Pen le desmintió y volvió a centrarse en corregir su posición sobre la guerra en Ucrania.

Defendió la soberanía de Kiev, las sanciones a Moscú pero no el bloqueo de importaciones de gas y petróleo. Luego aclaró que no defiende la salida de la UE, pero sí «recobrar la soberanía que usted cede cuando coloca la bandera europea en vez de la francesa en el Arco de Triunfo». Macron levantó la bandera del «universalismo» frente al «proyecto aislacionista» que atribuyó a Le Pen, quien reivindicó el «patriotismo económico» frente a «la migración anárquica»

Macron asumió «la deuda del covid», elogió las ayudas otorgadas por su Gobierno y la bajada del desempleo al umbral del 7%, para tratar de contrarrestar las cifras sobre pobreza y precariedad con las que Le Pen le hizo daño. La líder de RN defendió fijar la edad de jubilación entre 60 y 62 años. Macron escalonó el alargamiento de la edad de retiro hasta llegar a 65 años en el horizonte de 2031.

 

Eskuin muturraren aurkako bozketa sinbolikoa Baionan

115 hautetsik bultzaturik, eskuin muturraren aurkako bozketa sinbolikoa egin zuten, atzo arratsaldean, Michel Portal antzokian, Baionan. MoDem, Errepublikanoak, Martxan, PS eta hautetsi abertzaleren bat edo beste zein alderdirik gabeko hautetsiak batu ziren, Macronen gehiengoaren partaide den Vincent Bru diputatu kanboarraren helbidetik zabaldutako deialdira. Bestalde, gaur, 18.00etan, Baionako Askatasun Plazatik abiatuko da eskuin muturraren aurka eta justizia eta berdintasun sozialaren alde dozena bat eragilek –besteak beste, Attac, MRPA eta LDH elkarteek eta CGT, FSU eta Solidaires sindikatuek– deituriko mobilizazioa. M.U.B.